Pues el hecho es que me despierto a tiempo para que posibles inquilinos vean la habitación. Me dice el compañero de piso de Pandoro que me había mandado un mensaje de texto el día anterior pero yo ya cambié de teléfono y no me ha llegado. Me las arreglo para ducharme en lo que ellos, Pandoro y su compañero, van enseñando el piso a más gente y me piro, dejando una lavadora en march.Yo por mi parte parece que tengo una cita para ver una habitación el sábado. Parece que el sitio no está muy lejos y me puede convenir, pues ya se me echa en cima septiembre y si es posible, yo no aguanto a Pandoro un minuto más de lo absolutamente necesario.
Internet me falla así que tiro para el trabajo. Hoy estamos, Jofra, McEllen, Murdoc y mi compañera mejicana. La misse en place no va mal del todo aunque más tarde (demasiado tarde) descubriré que me he dejado cosas por hacer. Cuando empieza el servicio me veo desbordado entre las comandas que me cantan y que no entiendo, y el no tener memorizados e interiorizados los platos para montarlos de manera mecánica.
Afortunadamente está cerca Jofra, el Chef, mi jefe y me va quitando un montón de marrones así como especificando lo que me cantan y el como u porqué de algunos platos. Pruebo de este modo un postre que llaman “Sopa de Romero”. Muy rico. Un plato muy aromático y vistoso. También me hace probar unas hierbas que tienen un gusto ácido, como si comiera una manzana Grany Smith.
El turno resulta desolador y realmente el trabajo sale por obra y gracia de Jofra. Como al final me dicen “See you tomorrow” y “thank you”Me voy un poco más tranquilo, pero como no me espabile voy a durar menos que las tortillas de patata de la misse en Place, que hay que ver como vuelan con guisantes y todo. Ni que se fueran a acabar los huevos en este mundo. Intento ver Internet y confirmo mi cita para el sábado para ir a visitar un piso. Mientras, Rachel y Mónica me proponen que participe… En una especie de teatro experimental o algo así. ¿Os pensabais que me iban a proponer un trío o una orgía? Esas cosas ya no me pasan. Aunque tenga cara de pardillo también tengo gesto de “no me toqueis los cojones, que los tengo delicados” (frase lapidaria de mi amigo Alex). El caso es que les digo que sí, que a tal hora bajo a la “Cueva del sótano” a ver de que va a cosa.
La cosa, es muy difícil de expresar de que va. Bueno. En realidad no es difícil pero paso de explicarlo. Si alguien tiene la suerte de disfrutarlo será mejor que no se lo pise comentando nada ahora. Lo cierto es que me dejó muy impresionado. Me gustó mucho.
A la salida me cruzo con Pandoro, al que informo de que parece que he encontrado un trabajo. Se le cae el mentón. Que se queda con la boca abierta vamos. No se esperaba que encontrase trabajo tan rápido pero lo cierto es que yo he venido dispuesto a trabajar. Además he encontrado trabajo de lo que buscaba con lo que se sorprende más todavía. Mejor no hablo de la categoría, pues estoy como cocinero y no como freganchín, lo que tampoco acaba de entender, a juzgar por la cara que me pone.
El caso es que trato de no prolongar innecesariamente el encuentro y me marcho a descansar al que espero sea mi alojamiento por poco tiempo más.
Me quedo dormido intentando grabarle a Pandoro la música que me estuve copiando a toda prisa para traérsela, en vísperas de mi viaje…
Ni que decir tiene que “dama mes”.
O lo que es lo mismo, mañana os cuento lo que me ha pasado hoy.
domingo, 30 de agosto de 2009
Día noveno
Amanezco con agujetas. Cortar embutido es lo que tiene. Pero tengo ya un programa de vida para los próximos días. Que no me digan que no vuelva durante las próximas tres o cuatro semanas. Después seguro que ya me apaño solo con el trabajo que me echen.
Al final salgo tarde para hacer los recados, comprarme otra chaquetilla, y apenas me da tiempo a comer algo mientras de camino al centro.
Compro la chaquetilla, me conecto a Internet y busco piso y salgo zumbando para el restaurante. Cruzo la parte de la barra a toda pastilla porque entre una cosa y otra ya son las 14:00. Se supone que debo estar currando.
-Can I help you?
Me dice un fulano que está detrás de la barra cuando me meto hacia la sección donde los empleados nos cambiamos, que no creáis que es una suite del Waldorf, es un pasillo que hace las veces de guarde ropa para el personal y en el que te cambias con cuidado de no tirar una pared en un aspaviento. Me doy cuenta de que no conozco al fulano y que obviamente debe estar pensando “donde se creerá que va el melenas este”. Le cuento que soy el Chef (aquí a los cocineros los llaman a todos Chef) que empezó ayer y que voy a cambiarme. “Ah. Vale ” (dosis de sonrisa). Majo, el hombre.
Ala, me cambio a toda pastilla y bajo a la cocina a que me pongan a currar.
Como son las 14:00 la mierda salpica un poco, esto es, que estamos con el sevicio de medio día y la cosa arde un poquito. Trato de montar algunos platos sencillos para ir cogiendo rutina. Esto me gusta. La misse en place es lo que tiene. Es como pintar, te dejas preparados los colorines a un lado y los vas usando según te hagan falta. Después, cuando pasa el mogollón (que no es para tanto pero eso yo aún no lo sé), nos ponemos a preparar más misse en place. Hoy en lugar de Murdoc ha venido el Jefe de Cocina, Jofra voy a llamarle, Aunque no es su verdadero nombre, pero yo me aclaro (o eso espero). Así que estamos Jofra, McEllen y mis dos simpáticas guías de ayer. Ale, más faena. No estoy comentando aquí la presencia de unos personajes que son vitales en una cocina, por el trabajo que te quitan de encima, los freganchines. Para los no iniciados comentaré, que todo lo que se va ensuciando en una cocina e incluso en un restaurante, lo va limpiando el freganchín. Si bienen algunos sitios la vajilla es cosa de la Sala, esto es, lo camareros, en otras, como es el caso, Es el freganchín el que bate el cobre con todo el mogollón. El primer día estaba Miguel Ángel, un chico de Valencia y hoy tocaba Dalma, De Vallecas. Claro, rodeado de españoles imagianaos el “Spanglis que se monta en las conversaciones cuando surge un rato.
El caso es que me siguen ilustrando sobre como va cada plato. Hoy empiezo a profundizar sobre el maravilloso mundo de los postres. Algunos tienen tela. Usamos Sal Maldón para todo pero ahora que la tengo que echar al helado de cierto postre ya no me sorprendo sino cuando me explican que algo no la lleva. La caña.
Chún chún, le vamos dando caña a la misse en place y después al servicio. Por ahora consigo no quemarme demasiado. Por el camino cae un bocata de queso que me da la vida. Me gradúo en “tortilla de patata” (con guisantes ) y trato de seguir poniéndome las pilas. Cuado me dejen solo lo voy a flipar…
Después de la faena trato de conectarme a internet. Soy abordado por gente majísima (no se si he dicho últimamente que por aquí son todos muy majos), pero el echo es que acabo hablando con dos grupos de personas, ambos de Londres y uno de ellos incluso me trae un botellín (aquí llaman botellín a medio litro de algo espumoso) de sidra. No se qué tendrá la bebida esta (sí lo sé. Seis grados y medio de alcohol no te jode) que vuelvo a mi alojamiento borracho. Caigo como una piedra y por suerte soy capaz e resucitar al día siguiente, pero eso será parte de lo que me suceda… al día siguiente.
Al final salgo tarde para hacer los recados, comprarme otra chaquetilla, y apenas me da tiempo a comer algo mientras de camino al centro.
Compro la chaquetilla, me conecto a Internet y busco piso y salgo zumbando para el restaurante. Cruzo la parte de la barra a toda pastilla porque entre una cosa y otra ya son las 14:00. Se supone que debo estar currando.
-Can I help you?
Me dice un fulano que está detrás de la barra cuando me meto hacia la sección donde los empleados nos cambiamos, que no creáis que es una suite del Waldorf, es un pasillo que hace las veces de guarde ropa para el personal y en el que te cambias con cuidado de no tirar una pared en un aspaviento. Me doy cuenta de que no conozco al fulano y que obviamente debe estar pensando “donde se creerá que va el melenas este”. Le cuento que soy el Chef (aquí a los cocineros los llaman a todos Chef) que empezó ayer y que voy a cambiarme. “Ah. Vale ” (dosis de sonrisa). Majo, el hombre.
Ala, me cambio a toda pastilla y bajo a la cocina a que me pongan a currar.
Como son las 14:00 la mierda salpica un poco, esto es, que estamos con el sevicio de medio día y la cosa arde un poquito. Trato de montar algunos platos sencillos para ir cogiendo rutina. Esto me gusta. La misse en place es lo que tiene. Es como pintar, te dejas preparados los colorines a un lado y los vas usando según te hagan falta. Después, cuando pasa el mogollón (que no es para tanto pero eso yo aún no lo sé), nos ponemos a preparar más misse en place. Hoy en lugar de Murdoc ha venido el Jefe de Cocina, Jofra voy a llamarle, Aunque no es su verdadero nombre, pero yo me aclaro (o eso espero). Así que estamos Jofra, McEllen y mis dos simpáticas guías de ayer. Ale, más faena. No estoy comentando aquí la presencia de unos personajes que son vitales en una cocina, por el trabajo que te quitan de encima, los freganchines. Para los no iniciados comentaré, que todo lo que se va ensuciando en una cocina e incluso en un restaurante, lo va limpiando el freganchín. Si bienen algunos sitios la vajilla es cosa de la Sala, esto es, lo camareros, en otras, como es el caso, Es el freganchín el que bate el cobre con todo el mogollón. El primer día estaba Miguel Ángel, un chico de Valencia y hoy tocaba Dalma, De Vallecas. Claro, rodeado de españoles imagianaos el “Spanglis que se monta en las conversaciones cuando surge un rato.
El caso es que me siguen ilustrando sobre como va cada plato. Hoy empiezo a profundizar sobre el maravilloso mundo de los postres. Algunos tienen tela. Usamos Sal Maldón para todo pero ahora que la tengo que echar al helado de cierto postre ya no me sorprendo sino cuando me explican que algo no la lleva. La caña.
Chún chún, le vamos dando caña a la misse en place y después al servicio. Por ahora consigo no quemarme demasiado. Por el camino cae un bocata de queso que me da la vida. Me gradúo en “tortilla de patata” (con guisantes ) y trato de seguir poniéndome las pilas. Cuado me dejen solo lo voy a flipar…
Después de la faena trato de conectarme a internet. Soy abordado por gente majísima (no se si he dicho últimamente que por aquí son todos muy majos), pero el echo es que acabo hablando con dos grupos de personas, ambos de Londres y uno de ellos incluso me trae un botellín (aquí llaman botellín a medio litro de algo espumoso) de sidra. No se qué tendrá la bebida esta (sí lo sé. Seis grados y medio de alcohol no te jode) que vuelvo a mi alojamiento borracho. Caigo como una piedra y por suerte soy capaz e resucitar al día siguiente, pero eso será parte de lo que me suceda… al día siguiente.
Día octavo, Erase una vez...Ratatuille
Al final me quedé con ganas de dormir más. Pero hoy es ese gran día. El primero del resto de mi vida. Tengo que ir al restaurante donde me citaron el domingo pasado y jugar mis cartas. Voy con todo ¿Qué tienes? Yo duples castellanos. Es lo que tiene ser de Madrid. Pero como lleves juego me haces la bandera del Japón ahí donde no luce el Sol… Y no hablo de Edimburgo ni del Reino Unido en General. Hablo del cuando te pones a leer esto no te esperas palabras malsonantes y solo las utilizo con la intención de dar una mayor expresividad y realismo a ciertos puntos de los relatos.
Al asunto. Me desayuno mi plato de pasta con una taza de leche.
Me preparo el macuto y me pongo en camino al que espero sea mi lugar de trabajo por un tiempo prolongado, o al menos tan prolongado como a mí me de la gana. Llego bien aunque un poco justo para mi gusto.
-Good morning. I´ve been told last Sunday to come today to be tested as a Chef in the kitchen
-Vale pasa que ahora viene el cocinero
En español. Pues vaya. Me va a lucir el idioma aquí pero bien, ya te digo…
No hay problema, el segundo de cocina aprecia el inglés como su primera lengua, que lo es. Me dice que me cambie y que ahora vendrá una chica y se ocupará de enseñarme el servicio de cocina. Mientras, me pongo añadir sustancia a lo que se convertirá, uno de estos días, en una Demi glace o salsa española. Llega mi tutora, una chica mejicana encantadora. La voy a llamar Mary. Nos ponemos manos a la obra. La rutina de cualquier cocina a primera hora, chequear tareas pendientes y preparar la misse en place. Tú córtate esos embutidos que van a hacer falta. Usa la cortadora “Mediterráneo” (juguetes para compartir), que va como una seda.
Dichosa máquina. Hasta que le pillo el truco me dejo un nudillo el la sacrificada tarea de cortar chorizo. No es grave. Se arregla echando un poco de sal y deja de sangrar. Escuece que se mata, eso sí, pero que no vean que me he cortado, aún no. Total, puedo decir que lo que no tengo de dedo ya me faltaba de antes y como tampoco les dije si tocaba o no el piano, pues a correr.
Me fundo varias barras de chorizo, salchichón, lomo y buen trozo de cecina. Después a picar perejil y cebolla para la misse en place. Voy conociendo a mis nuevos amiguitos. No tiene mala pinta la cosa. Lo malo es que la mitad, o casi, se marcha para la semana próxima. Por eso estoy yo aquí.
Mi simpática guía, la que es mejicana, habla tanto español como inglés perfectamente y me va enseñando algunas cosas de la missse en place, pero al rato le toma el relevo otra compañera (en breve futura excompañera), llamémosla Manny, calatalana y muy pero que muy salerosa, que me va enseñando poco a poco los platos del servicio ahí donde estamos, La Partida de Frío. Esto es preparar entrantes y postres. Cuando sea grande y fuerte estaré entre los fogones para el servicio, pero eso aún está por llegar…
El caso es que he estado un reto con la preparación de lo que no s iba a hacer falta y ahora nos ponemos con el servicio propiamente dicho, esto es: Una de esto!! Va!! Una de aquello!! Va!! Otra de “nosequé”!! ¿Qué ha dicho? Ha dicho tal… El maravilloso mundo de la cocina en su apogeo (aparentemente).
Me enseñan unas cuantas cosa más de cómo va el servicio y la preparación. Como ya llevo unas horas y no me han dado instrucciones precisas, solo que viniese hoy de prueba, Murdoc (le voy a llamar así) me dice que no tiene ni idea de lo que se supone que tenía que hacer yo ahí, que me marche y deje mi número de teléfono, que ya me llamará, esta tarde seguro, para decirme si vengo y cuando vengo. Ok. Pues me despido hasta luego de todos y salgo por la puerta. Ya en la barra del bar, a la salida, me doy cuenta de lo cargada que tenía la cabeza. Caray!! Sí que aturde el ritmo de la cocina. Y eso que no he hecho nada (me he cortado un nudillo y hecho una ampolla de toda una falange de un dedo a base de cortar, pero realmente no he sudado… bueno, cortando el puto embutido sí, pero se supone que tenía que ser fino pero seguir siendo algo y que no se pudiese leer el periódico a través a no ser que fueran los titulares).
Me voy a mi alojamiento dando un paseo. Intento pasarme por la tienda ropa para trabajar y hacerme con una segunda chaquetilla pero llego a las 17:10 y cierran a als 17:00. No hay ni Cristo y las persianas están cerradas. Mañana tendrá que ser. Sigo mi camino. Hasta me siento en un parque. Cuando me levanto y me pongo en marcha rumbo a mi casa, me pierdo. Qué vergüenza!! Por fín encuentro el camino a mi alojamiento y me dispongo a platearme lavar la chaquetilla cuando me llama McEllen. La conversación fue en “extranjero pero os la transcribo traducida (si es que soy la ostia):
-Hey ¿David? Soy McKellen ¿Puedes venir?
-Sí ¿Cuándo?
-Esta noche cuando puedas
-Ok. El tiempo de comer algo y salir para allá ¿Hora y media está bien? Estoy ahí sobre las 19:30 ¿Ok?
-Ok
Pues que bien que parece que me quieren de vuelta.
Ahí que voy.
A tiempo para disfrutar del servicio de la noche.
McEllen me dice que mire, que no me complique. Yo le digo a mi tutora que si voy haciendo me quedaré antes con las cosas. Esto es importante teniendo en cuenta que me quedaré solo el martes, en caso de que me cojan como cocinero aquí.
Ahorraré detalles. Solo dejar dicho que me encantó. Pero claro, hoy saltaba con red. A ver como pinta con “fuego real”. McEllen me enseña el cuadrante en el que me han apuntado para venir el resto de la semana desde las 14:00 hasta el cierre (ahí me va a doler. Se sabe cuando se empieza pero nunca cuando se acaba).
Al final de la noche, tras haber recogido y limpiado todo (entre todos, yo el que menos) me puedo ir a escribir la crónica del martes (día anterior) y a descansar…
Al asunto. Me desayuno mi plato de pasta con una taza de leche.
Me preparo el macuto y me pongo en camino al que espero sea mi lugar de trabajo por un tiempo prolongado, o al menos tan prolongado como a mí me de la gana. Llego bien aunque un poco justo para mi gusto.
-Good morning. I´ve been told last Sunday to come today to be tested as a Chef in the kitchen
-Vale pasa que ahora viene el cocinero
En español. Pues vaya. Me va a lucir el idioma aquí pero bien, ya te digo…
No hay problema, el segundo de cocina aprecia el inglés como su primera lengua, que lo es. Me dice que me cambie y que ahora vendrá una chica y se ocupará de enseñarme el servicio de cocina. Mientras, me pongo añadir sustancia a lo que se convertirá, uno de estos días, en una Demi glace o salsa española. Llega mi tutora, una chica mejicana encantadora. La voy a llamar Mary. Nos ponemos manos a la obra. La rutina de cualquier cocina a primera hora, chequear tareas pendientes y preparar la misse en place. Tú córtate esos embutidos que van a hacer falta. Usa la cortadora “Mediterráneo” (juguetes para compartir), que va como una seda.
Dichosa máquina. Hasta que le pillo el truco me dejo un nudillo el la sacrificada tarea de cortar chorizo. No es grave. Se arregla echando un poco de sal y deja de sangrar. Escuece que se mata, eso sí, pero que no vean que me he cortado, aún no. Total, puedo decir que lo que no tengo de dedo ya me faltaba de antes y como tampoco les dije si tocaba o no el piano, pues a correr.
Me fundo varias barras de chorizo, salchichón, lomo y buen trozo de cecina. Después a picar perejil y cebolla para la misse en place. Voy conociendo a mis nuevos amiguitos. No tiene mala pinta la cosa. Lo malo es que la mitad, o casi, se marcha para la semana próxima. Por eso estoy yo aquí.
Mi simpática guía, la que es mejicana, habla tanto español como inglés perfectamente y me va enseñando algunas cosas de la missse en place, pero al rato le toma el relevo otra compañera (en breve futura excompañera), llamémosla Manny, calatalana y muy pero que muy salerosa, que me va enseñando poco a poco los platos del servicio ahí donde estamos, La Partida de Frío. Esto es preparar entrantes y postres. Cuando sea grande y fuerte estaré entre los fogones para el servicio, pero eso aún está por llegar…
El caso es que he estado un reto con la preparación de lo que no s iba a hacer falta y ahora nos ponemos con el servicio propiamente dicho, esto es: Una de esto!! Va!! Una de aquello!! Va!! Otra de “nosequé”!! ¿Qué ha dicho? Ha dicho tal… El maravilloso mundo de la cocina en su apogeo (aparentemente).
Me enseñan unas cuantas cosa más de cómo va el servicio y la preparación. Como ya llevo unas horas y no me han dado instrucciones precisas, solo que viniese hoy de prueba, Murdoc (le voy a llamar así) me dice que no tiene ni idea de lo que se supone que tenía que hacer yo ahí, que me marche y deje mi número de teléfono, que ya me llamará, esta tarde seguro, para decirme si vengo y cuando vengo. Ok. Pues me despido hasta luego de todos y salgo por la puerta. Ya en la barra del bar, a la salida, me doy cuenta de lo cargada que tenía la cabeza. Caray!! Sí que aturde el ritmo de la cocina. Y eso que no he hecho nada (me he cortado un nudillo y hecho una ampolla de toda una falange de un dedo a base de cortar, pero realmente no he sudado… bueno, cortando el puto embutido sí, pero se supone que tenía que ser fino pero seguir siendo algo y que no se pudiese leer el periódico a través a no ser que fueran los titulares).
Me voy a mi alojamiento dando un paseo. Intento pasarme por la tienda ropa para trabajar y hacerme con una segunda chaquetilla pero llego a las 17:10 y cierran a als 17:00. No hay ni Cristo y las persianas están cerradas. Mañana tendrá que ser. Sigo mi camino. Hasta me siento en un parque. Cuando me levanto y me pongo en marcha rumbo a mi casa, me pierdo. Qué vergüenza!! Por fín encuentro el camino a mi alojamiento y me dispongo a platearme lavar la chaquetilla cuando me llama McEllen. La conversación fue en “extranjero pero os la transcribo traducida (si es que soy la ostia):
-Hey ¿David? Soy McKellen ¿Puedes venir?
-Sí ¿Cuándo?
-Esta noche cuando puedas
-Ok. El tiempo de comer algo y salir para allá ¿Hora y media está bien? Estoy ahí sobre las 19:30 ¿Ok?
-Ok
Pues que bien que parece que me quieren de vuelta.
Ahí que voy.
A tiempo para disfrutar del servicio de la noche.
McEllen me dice que mire, que no me complique. Yo le digo a mi tutora que si voy haciendo me quedaré antes con las cosas. Esto es importante teniendo en cuenta que me quedaré solo el martes, en caso de que me cojan como cocinero aquí.
Ahorraré detalles. Solo dejar dicho que me encantó. Pero claro, hoy saltaba con red. A ver como pinta con “fuego real”. McEllen me enseña el cuadrante en el que me han apuntado para venir el resto de la semana desde las 14:00 hasta el cierre (ahí me va a doler. Se sabe cuando se empieza pero nunca cuando se acaba).
Al final de la noche, tras haber recogido y limpiado todo (entre todos, yo el que menos) me puedo ir a escribir la crónica del martes (día anterior) y a descansar…
jueves, 27 de agosto de 2009
Día séptimo
Pandoro.
Gollum es un personaje que me acaba gustando y está lleno de humanidad. Ahora he decidido llamar al antiguo Cicerón, Pandoro. Todo en honor de la mítica señora que se trajo una cajita al mundo que no tenía que abrir, pero que, mira tú por donde, abrió. Además que este nombre tiene un no se qué y que se yo que yo no sé.
El caso es que pese a madrugar me acabo encontrando con Pandoro. De hecho es él el que me encuentra a mí (ah, pardillo yo).
Knok, knok
Abro la puerta
(Pandoro) - ¿Cuándo vas a estar en casa?
(Yo) - Casi seguro entre las 18:00 y las 18:50
(Pandoro) sorprendido- ¿Solo en ese rato? Hay gente que quiere venir a ver la habitación…
(Yo) – Solo en ese rato. Puede que llegue antes o no. No lo se.
Termina por fin el encuentro con la aparición y me dispongo a ir bien madrugadito (bueno, en realidad no. Si Pandoro me ha pillado es porque ya son las 10:00 pues este lo de madrugar no creo que le suene de mucho) a la ya mítica super oficina de orientación. Hoy paso de que me orienten, me aconsejen o me líen en general.
Le dogo de primeras a la Mrs del mostrador:
-Hello. I´m David. I´ve been here several times last week and also yesterday :-D (gran sonrisa). I think tha my CV is ready. I´ve just made the last rorrections after what the advisors had told me an now I think is ready and I would like to make some copies if possible.
-Of course, of course. Between, between (Entre, entre) ¿Can you manage with the computer? Great so make your copies. (le faltó decir make your sefl at home, algo así como siéntete en tu casa, pero debió figurarse que me quitaría las botas al momento y lo de mis pies puede ser algo para lo que su mente y sentido del olfato y el gusto aún no están preparados).
El caso es que me hago mis copias.
En previsión de la coyuntura me he traído un “pedraive” con dos CVs distintos, Uno para cocina y otro para recepción/Admón. Como se que me puedo sacar por lo menos veinte saco diez de cada, que tampoco voy yo a batir un record ni nada.
-Bye, bye
-Bye, bye (pero que majos que son todos)
Como mañana tengo la prueba
Nota: La susodicha prueba era hoy miércoles pero la crónica la escribo al día siguiente, que es cuando me he enterado de qué me ha pasado el día anterior. Si fuésemos capaces de saber lo que nos va a pasar en el día, muchas veces no nos moveríamos de casa. Michael Jackson, por ejemplo, se habría cambiado de médico. Pero como la cosa, al menos conmigo y con Mike no va así, escribo al día siguiente y como suelo publicar por las noches, mis estimados lectores, se suele dar la circunstancia de que no lo leeis hasta el día siguiente. Soleis saber que no la he palmado porque he publicado lo del día anterior, lo cual debe ser un consuelo para todos (el que no la haya palmado) pero si no es así, os aseguro que sí lo es para mí, incluso con Pandoro (al final pensaré que este fulano es la Sal de la Vida y todo no te jode).
El caso es (que me distraeis constantemente por cualquier tontería) que como mañana tengo la prueba, tengo que hacerme con la “Equipación básica de Cocinero”. Esto es, Chaquetilla, pantalón, gorrito, delantal y trapito. Lo que para un torero sería la chaquetilla, el aplasta paquete, la montera (con todas sus putas y descuideros, capote y punto. Y punto que ya está bien.
Así que desde la oficina de orientación me dirijo tranquilamente, dando un paseo, para la zona donde me han dicho que voy a encontrar la tienda. Voy por una calle con bastante lustre y como paso delante de un hotel y me acabo de hacer con una carpetita y unos sobres entro y pregunto para dejar un CV. Los chicos de botones, son correctísimos pero la recepcionista, una vez que le hablo de dejar un CV se vuelve un témpano de hielo. Paso. Dejo el CV y me piro.
De camino paso por delante de la oficina de turismo. He asumido el compromiso de llevar un regalo a un amigo de una amiga. Como el pueblo esta donde Cristo perdió el mechero me informo sobre el transporte a dicho lugar. Resulta que el hallazgo no está documentado. Esto es que solo unos pocos saben que realmente ahí se encuentra el lugar exacto donde Cristo dejó de tener con qué encenderse los cilindrines, causa por la que no está muy bien comunicado. El caso es que entre unas cosa y otras constato que me encantan las australianas. Se trata de Catherine, una encantadora señorita que no duda en echar media hora conmigo pese a la cola que viene detrás. Se deshace en atenciones y referencias varias, me imprime los horarios que haga falta y a mí me faltan los reflejos para pedirle que me apuntes el teléfono encanto, que te tengo que invitar a un algo solo para poder ver esa encantadora sonrisa fuera del trabajo y que me cuentes más de cómo has acabado en Edimburgo viniendo de un sitio tan fascinante como debe ser Australia.
Como no se me ha ocurrido ponerme a hacer el majadero a tiempo tiro en sentido de la tienda.
La tienda está que te cagas. Me parece más barato de lo que recuerdo haber visto en Madrid. Claro que en Madrid se cotiza en euros y aquí en paunds (Pounds) o sea libras, que son un poco más caras que los euros. El caso es que me hago con una chaquetilla unos pantalones, un delantal, un gorrito y un trapo de cocina ¿Quieres que lo repita? Pues te lo lees otra vez o te lo copias y pegas. A mí plim.
Con mi equitación completa me voy a escribir la crónica que tengo pendiente y de paso, a buscar piso en Internet. Hoy, además, he quedado para ver el piso de la errática del teléfono. Me he puesto a chequear cosas con el portátil y hace un Sol de terror. La gente se va a pensar que está en otro país o algo. Pues justo cuando estoy llegando a ver el piso se pone a llover. Si lo se me callo.
El piso es minúsculo. Está tirado de precio y la habitación no es demasiado pequeña, pero no tiene salón, la cocina es para entrar de lado, no tiene congelador y tampoco conexión de teléfono para poner Internet. Cero que no me lo quedo.
Me vuelvo a casa y me hago un super plato de pasta para cenar, reservándome una dosis generosa para el desayuno de mañana que tendré faena, ya verás.
Aparece Pandoro. No queda más remedio que conversar. La culpa es de él que la da por empezar. No llega la sangra al río. En breve me he zampado la pasta que me quería zampar y enfilo a mi habitación a desconectar que mañana por la mañana sale a la venta el pescado y quiero pillar un buen ejemplar.
No me duermo demasiado tarde pero podría haberlo hecho antes.
Gollum es un personaje que me acaba gustando y está lleno de humanidad. Ahora he decidido llamar al antiguo Cicerón, Pandoro. Todo en honor de la mítica señora que se trajo una cajita al mundo que no tenía que abrir, pero que, mira tú por donde, abrió. Además que este nombre tiene un no se qué y que se yo que yo no sé.
El caso es que pese a madrugar me acabo encontrando con Pandoro. De hecho es él el que me encuentra a mí (ah, pardillo yo).
Knok, knok
Abro la puerta
(Pandoro) - ¿Cuándo vas a estar en casa?
(Yo) - Casi seguro entre las 18:00 y las 18:50
(Pandoro) sorprendido- ¿Solo en ese rato? Hay gente que quiere venir a ver la habitación…
(Yo) – Solo en ese rato. Puede que llegue antes o no. No lo se.
Termina por fin el encuentro con la aparición y me dispongo a ir bien madrugadito (bueno, en realidad no. Si Pandoro me ha pillado es porque ya son las 10:00 pues este lo de madrugar no creo que le suene de mucho) a la ya mítica super oficina de orientación. Hoy paso de que me orienten, me aconsejen o me líen en general.
Le dogo de primeras a la Mrs del mostrador:
-Hello. I´m David. I´ve been here several times last week and also yesterday :-D (gran sonrisa). I think tha my CV is ready. I´ve just made the last rorrections after what the advisors had told me an now I think is ready and I would like to make some copies if possible.
-Of course, of course. Between, between (Entre, entre) ¿Can you manage with the computer? Great so make your copies. (le faltó decir make your sefl at home, algo así como siéntete en tu casa, pero debió figurarse que me quitaría las botas al momento y lo de mis pies puede ser algo para lo que su mente y sentido del olfato y el gusto aún no están preparados).
El caso es que me hago mis copias.
En previsión de la coyuntura me he traído un “pedraive” con dos CVs distintos, Uno para cocina y otro para recepción/Admón. Como se que me puedo sacar por lo menos veinte saco diez de cada, que tampoco voy yo a batir un record ni nada.
-Bye, bye
-Bye, bye (pero que majos que son todos)
Como mañana tengo la prueba
Nota: La susodicha prueba era hoy miércoles pero la crónica la escribo al día siguiente, que es cuando me he enterado de qué me ha pasado el día anterior. Si fuésemos capaces de saber lo que nos va a pasar en el día, muchas veces no nos moveríamos de casa. Michael Jackson, por ejemplo, se habría cambiado de médico. Pero como la cosa, al menos conmigo y con Mike no va así, escribo al día siguiente y como suelo publicar por las noches, mis estimados lectores, se suele dar la circunstancia de que no lo leeis hasta el día siguiente. Soleis saber que no la he palmado porque he publicado lo del día anterior, lo cual debe ser un consuelo para todos (el que no la haya palmado) pero si no es así, os aseguro que sí lo es para mí, incluso con Pandoro (al final pensaré que este fulano es la Sal de la Vida y todo no te jode).
El caso es (que me distraeis constantemente por cualquier tontería) que como mañana tengo la prueba, tengo que hacerme con la “Equipación básica de Cocinero”. Esto es, Chaquetilla, pantalón, gorrito, delantal y trapito. Lo que para un torero sería la chaquetilla, el aplasta paquete, la montera (con todas sus putas y descuideros, capote y punto. Y punto que ya está bien.
Así que desde la oficina de orientación me dirijo tranquilamente, dando un paseo, para la zona donde me han dicho que voy a encontrar la tienda. Voy por una calle con bastante lustre y como paso delante de un hotel y me acabo de hacer con una carpetita y unos sobres entro y pregunto para dejar un CV. Los chicos de botones, son correctísimos pero la recepcionista, una vez que le hablo de dejar un CV se vuelve un témpano de hielo. Paso. Dejo el CV y me piro.
De camino paso por delante de la oficina de turismo. He asumido el compromiso de llevar un regalo a un amigo de una amiga. Como el pueblo esta donde Cristo perdió el mechero me informo sobre el transporte a dicho lugar. Resulta que el hallazgo no está documentado. Esto es que solo unos pocos saben que realmente ahí se encuentra el lugar exacto donde Cristo dejó de tener con qué encenderse los cilindrines, causa por la que no está muy bien comunicado. El caso es que entre unas cosa y otras constato que me encantan las australianas. Se trata de Catherine, una encantadora señorita que no duda en echar media hora conmigo pese a la cola que viene detrás. Se deshace en atenciones y referencias varias, me imprime los horarios que haga falta y a mí me faltan los reflejos para pedirle que me apuntes el teléfono encanto, que te tengo que invitar a un algo solo para poder ver esa encantadora sonrisa fuera del trabajo y que me cuentes más de cómo has acabado en Edimburgo viniendo de un sitio tan fascinante como debe ser Australia.
Como no se me ha ocurrido ponerme a hacer el majadero a tiempo tiro en sentido de la tienda.
La tienda está que te cagas. Me parece más barato de lo que recuerdo haber visto en Madrid. Claro que en Madrid se cotiza en euros y aquí en paunds (Pounds) o sea libras, que son un poco más caras que los euros. El caso es que me hago con una chaquetilla unos pantalones, un delantal, un gorrito y un trapo de cocina ¿Quieres que lo repita? Pues te lo lees otra vez o te lo copias y pegas. A mí plim.
Con mi equitación completa me voy a escribir la crónica que tengo pendiente y de paso, a buscar piso en Internet. Hoy, además, he quedado para ver el piso de la errática del teléfono. Me he puesto a chequear cosas con el portátil y hace un Sol de terror. La gente se va a pensar que está en otro país o algo. Pues justo cuando estoy llegando a ver el piso se pone a llover. Si lo se me callo.
El piso es minúsculo. Está tirado de precio y la habitación no es demasiado pequeña, pero no tiene salón, la cocina es para entrar de lado, no tiene congelador y tampoco conexión de teléfono para poner Internet. Cero que no me lo quedo.
Me vuelvo a casa y me hago un super plato de pasta para cenar, reservándome una dosis generosa para el desayuno de mañana que tendré faena, ya verás.
Aparece Pandoro. No queda más remedio que conversar. La culpa es de él que la da por empezar. No llega la sangra al río. En breve me he zampado la pasta que me quería zampar y enfilo a mi habitación a desconectar que mañana por la mañana sale a la venta el pescado y quiero pillar un buen ejemplar.
No me duermo demasiado tarde pero podría haberlo hecho antes.
martes, 25 de agosto de 2009
Día sexto
Hoy quería madrugar.
La idea era levantarme con las gallinas, ducharme e ir para la oficina escocesa de orientación pero parece que el cuerpo me pedía descanso. Cierto es que entre unas cosas y otras ayer me dieron las tantas y debían ser casi las tres, hora local, cuando me quedé dormido. Ya había resucitado casi por completo cuando constato que hay over booking por la casa. Cualquiera se intenta meter en el baño ahora. Bueno, al menos podré esquivar a Gollum. Ni de coña. Acabo pinchado la conexión del otro día y me paso la mayor parte del tiempo buscando piso como un poseso. Encuentro algo justo aquí al lado. De hecho es en la misma calle y el precio está tirado (para los cánones de aquí claro). Llamo:
-Hello
-Hello, my name is David
¿Du yu guon?¿du yu guon?¿du yu rili rili guon?
Etc.
El caso es que la habitación, me cuenta en “extranjero”, no está libre hasta el 20 de septiembre y tal. Pues que contrariedad cariño (es una chica) porque se da la circunstancia de que las plantas de los pies me están ardiendo en esta casa. Que quiero salir por patas, vamos. Se corta la comunicación…
Intento llamarla otra vez pero ¿…que si quieres Haggis Spanish?”. A toda pastilla y preocupado de haberme fundido el crédito de la tarjeta escocesa tan rápido trato de activar los dos euros que te regalan al registrarte. Tardo un rato y el final me dice que me mandarán por correo las instrucciones para hacer uso y disfrute de esos dos euros. ¡¡Toma tecnología punta!!. Me consuela pensar que estas cosas no solo pasan en España y que probablemente sean de verdad un máximo de 7 días. “Wait an see” como dicen por aquí, que quiere decir esperar y ver. En otros sitios sería “wait and seat” que como ya sospechareis quiere decir “espera sentado majete”.
Como me he registrado y aún me dura la conexión “by the face” (esto es, por todo el morro), miro la cuenta y veo que me quedan 4.30£ (pounds) left, lo que viene a decir cuatro libras y media a la izquierda, lo que me parece más razonable. La vuelvo a llamar (se va a pensar que quiero algo) y le cuento que no se que ha pasado (yo también tengo modales, de hecho los inventé yo, pero paso de ser el único primo que los usa). El caso es que de todas maneras quedamos para que yo vea el piso así que mañana iré a ver esa habitación.
En vista de las buenas perspectivas, es decir, encontrar alojamiento barato y tal, lo celebro acercándome a la oficina de orientación, otra vez un poco justo de tiempo. Además hoy quería ir a la tienda de la ropa de trabajo para hacerme con la “equitación” reglamentaria para mi “partido del miércoles”, ya sabeis, la cocina esa. En la “super oficina de orientación me vuelven a dar una vuelta con el tema de “y esto mejor aquí y esto mejor allí”. El caso es que ajustaré otro par de cosas y mañana no pido que me orienten más por que ya estoy “reporteado” como diría Mario Moreno. Descubro además que Clif se llamaba en realidad Pete. Como un huevo a una castaña se parecen los nombres, pero lo dice el fulano que el otro día le dijo a otro en una función “que te jodan” así que paso de sorprenderme, en todo caso son muy majos y parece que les gusta echar el rato conmigo. Mejor pues el “pendrai” que me he traído nos chulea tres veces la información. Por fin consigo pasar el archivo al USB y que se quede. Pero os aseguro que ha sido como tratar de meter un gato en una bañera (sin las uñas, vale, pero es que solo faltaría). El “charmin yentelamn” me imprime una copia de CV y me hace unas anotaciones encima para que me quede claro lo que debo cambiar. Dabuti colega. Mañana paso de preguntar por vosotros. Sois majísimos todos (bueno, Norteña algo menos pero lo hace sin querer) pero me estais haciendo la picha un lío, lo cual, para el tamaño que tiene, es mucho hacer. Así que mañana voy a pedir directamente que me dejen imprimirme los CVs yo solito y pasad de mí, que parezco un puto burócrata. Como leí en una ocasión “cuando tengo un problema que no quiero resolver, creo una comisión”. Si es que Napoleón era muy listo, un Enano Cabrón como le dicen en alguna parte, pero muy listo (dejando a parte las pequeñeces de querer dominar España por cojones y Rusia por ocupación. El hombre debía tener un “rabo” de espanto de grande y por eso lo de las proporciones no acababa de pillarlo del todo. Así estaba de contenta Josefina “tráete tu cañón artillero”. Es posible que en mitad del asunto ella le gritase “¡¡Ole, ole!!” y de ahí su fijación por España. Vete a saber. El asunto es que con majura o sin ella, parece que se haya establecido una comisión para el tema de mi CV en la “super oficina” así que voy a disolver el comité y me lo voy montar yo solito antes de volverme jilipollas o morirme de hambre. He olvidado comentar, que por la mañana había puesto una lavadora. Así que en lo que salgo de la “super oficina” me busco unas pinzas para la ropa que he fichado unas cuerdas de tender estupendas en el jardín trasero del edificio en el que me alojo.
En casa está, como no Gollum. Dicen “no hay mal que dure cien años” Coño!! Ni yo duro cien años. Y este paso, aunque dure una semana se me va a hacer larguísima.
Intercambiamos “hu” “hu” (vuelta a los orígenes) y me voy a tender mi ropa.
Al subir voy directamente a mi cuarto a enchufarme a internet y ver que puedo encontrar de trabajo o alojamiento. Me llama a la puerta y me dice que si tengo un momento. “Ahora no” y me deja en paz. Consigo ver algunos anuncios de pisos y enviar correos interesándome. Veo además alguna oferta de empleo y hago una solicitud. Por último, cuando la conexión se queda colgada, me voy a buscar el Lidl que hay por aquí cerca y me hago con algunas cosas.
Tengo la esperaza de que no esté cuando vuelva. Como la esperanza es lo último que se pierde, yo es lo último que pierdo. De hecho, ni siquiera la pierdo. Me preparo una de esas sopas de tomate y me encierro en el cuarto contentísimo.
Para celebrar lo improductivo del día, me pongo una peli en el portátil que va de cocina.
Ya la he visto pero disfruto de ella igualmente. “Deliciosa Marta” para quien quiera saber el título.
Por fin y más tarde de lo que pretendía, me echo a dormir. A ver si mañana amanezco antes que Gollum y el resto de la tropa.
La idea era levantarme con las gallinas, ducharme e ir para la oficina escocesa de orientación pero parece que el cuerpo me pedía descanso. Cierto es que entre unas cosas y otras ayer me dieron las tantas y debían ser casi las tres, hora local, cuando me quedé dormido. Ya había resucitado casi por completo cuando constato que hay over booking por la casa. Cualquiera se intenta meter en el baño ahora. Bueno, al menos podré esquivar a Gollum. Ni de coña. Acabo pinchado la conexión del otro día y me paso la mayor parte del tiempo buscando piso como un poseso. Encuentro algo justo aquí al lado. De hecho es en la misma calle y el precio está tirado (para los cánones de aquí claro). Llamo:
-Hello
-Hello, my name is David
¿Du yu guon?¿du yu guon?¿du yu rili rili guon?
Etc.
El caso es que la habitación, me cuenta en “extranjero”, no está libre hasta el 20 de septiembre y tal. Pues que contrariedad cariño (es una chica) porque se da la circunstancia de que las plantas de los pies me están ardiendo en esta casa. Que quiero salir por patas, vamos. Se corta la comunicación…
Intento llamarla otra vez pero ¿…que si quieres Haggis Spanish?”. A toda pastilla y preocupado de haberme fundido el crédito de la tarjeta escocesa tan rápido trato de activar los dos euros que te regalan al registrarte. Tardo un rato y el final me dice que me mandarán por correo las instrucciones para hacer uso y disfrute de esos dos euros. ¡¡Toma tecnología punta!!. Me consuela pensar que estas cosas no solo pasan en España y que probablemente sean de verdad un máximo de 7 días. “Wait an see” como dicen por aquí, que quiere decir esperar y ver. En otros sitios sería “wait and seat” que como ya sospechareis quiere decir “espera sentado majete”.
Como me he registrado y aún me dura la conexión “by the face” (esto es, por todo el morro), miro la cuenta y veo que me quedan 4.30£ (pounds) left, lo que viene a decir cuatro libras y media a la izquierda, lo que me parece más razonable. La vuelvo a llamar (se va a pensar que quiero algo) y le cuento que no se que ha pasado (yo también tengo modales, de hecho los inventé yo, pero paso de ser el único primo que los usa). El caso es que de todas maneras quedamos para que yo vea el piso así que mañana iré a ver esa habitación.
En vista de las buenas perspectivas, es decir, encontrar alojamiento barato y tal, lo celebro acercándome a la oficina de orientación, otra vez un poco justo de tiempo. Además hoy quería ir a la tienda de la ropa de trabajo para hacerme con la “equitación” reglamentaria para mi “partido del miércoles”, ya sabeis, la cocina esa. En la “super oficina de orientación me vuelven a dar una vuelta con el tema de “y esto mejor aquí y esto mejor allí”. El caso es que ajustaré otro par de cosas y mañana no pido que me orienten más por que ya estoy “reporteado” como diría Mario Moreno. Descubro además que Clif se llamaba en realidad Pete. Como un huevo a una castaña se parecen los nombres, pero lo dice el fulano que el otro día le dijo a otro en una función “que te jodan” así que paso de sorprenderme, en todo caso son muy majos y parece que les gusta echar el rato conmigo. Mejor pues el “pendrai” que me he traído nos chulea tres veces la información. Por fin consigo pasar el archivo al USB y que se quede. Pero os aseguro que ha sido como tratar de meter un gato en una bañera (sin las uñas, vale, pero es que solo faltaría). El “charmin yentelamn” me imprime una copia de CV y me hace unas anotaciones encima para que me quede claro lo que debo cambiar. Dabuti colega. Mañana paso de preguntar por vosotros. Sois majísimos todos (bueno, Norteña algo menos pero lo hace sin querer) pero me estais haciendo la picha un lío, lo cual, para el tamaño que tiene, es mucho hacer. Así que mañana voy a pedir directamente que me dejen imprimirme los CVs yo solito y pasad de mí, que parezco un puto burócrata. Como leí en una ocasión “cuando tengo un problema que no quiero resolver, creo una comisión”. Si es que Napoleón era muy listo, un Enano Cabrón como le dicen en alguna parte, pero muy listo (dejando a parte las pequeñeces de querer dominar España por cojones y Rusia por ocupación. El hombre debía tener un “rabo” de espanto de grande y por eso lo de las proporciones no acababa de pillarlo del todo. Así estaba de contenta Josefina “tráete tu cañón artillero”. Es posible que en mitad del asunto ella le gritase “¡¡Ole, ole!!” y de ahí su fijación por España. Vete a saber. El asunto es que con majura o sin ella, parece que se haya establecido una comisión para el tema de mi CV en la “super oficina” así que voy a disolver el comité y me lo voy montar yo solito antes de volverme jilipollas o morirme de hambre. He olvidado comentar, que por la mañana había puesto una lavadora. Así que en lo que salgo de la “super oficina” me busco unas pinzas para la ropa que he fichado unas cuerdas de tender estupendas en el jardín trasero del edificio en el que me alojo.
En casa está, como no Gollum. Dicen “no hay mal que dure cien años” Coño!! Ni yo duro cien años. Y este paso, aunque dure una semana se me va a hacer larguísima.
Intercambiamos “hu” “hu” (vuelta a los orígenes) y me voy a tender mi ropa.
Al subir voy directamente a mi cuarto a enchufarme a internet y ver que puedo encontrar de trabajo o alojamiento. Me llama a la puerta y me dice que si tengo un momento. “Ahora no” y me deja en paz. Consigo ver algunos anuncios de pisos y enviar correos interesándome. Veo además alguna oferta de empleo y hago una solicitud. Por último, cuando la conexión se queda colgada, me voy a buscar el Lidl que hay por aquí cerca y me hago con algunas cosas.
Tengo la esperaza de que no esté cuando vuelva. Como la esperanza es lo último que se pierde, yo es lo último que pierdo. De hecho, ni siquiera la pierdo. Me preparo una de esas sopas de tomate y me encierro en el cuarto contentísimo.
Para celebrar lo improductivo del día, me pongo una peli en el portátil que va de cocina.
Ya la he visto pero disfruto de ella igualmente. “Deliciosa Marta” para quien quiera saber el título.
Por fin y más tarde de lo que pretendía, me echo a dormir. A ver si mañana amanezco antes que Gollum y el resto de la tropa.
Día quinto
“Quinto levanta. Tira de la manta…” ¿Conoceis la canción? Es un greatest hit de cuando había mili obligatoria en España… Pues al quinto, o sea yo, le da pereza levantarse esta mañana. Se ha instalado en una habitación en la que no tiene porqué ver a Gollum y la verdad, se está que te cagas. Como tuve mi “venue” particular y personalizada ayer, hoy estoy un poco decaído. Me siento poco motivado para salir a la calle pero tengo que hacerlo, así que me escribo la crónica del sábado, intento colarme sin éxito en internet y por fín, me dirijo a hacer algunos recados para tener algo que comer en “casa”. Trato de no encontrarme con Gollum cosa que consigo en parte. Al menos limito mis encuentros al máximo posible. Pena que este fulano no tenga un trabajo que le ocupe 40 horas al día, pero claro, su ideal de vida es vivir sin trabajar.
Compro algunas cosas como detergente, pasta, sopa de tomate (es que a veces soy un asqueroso nostálgico y cuando estuve en Irlanda me la daban a veces de cena), busco pan y ya no queda, mantequilla (en la crónica de mañana os contaré lo buena que está (la mantequilla)) y me lo llevo para casa.
Por último me decido a ir a una dirección donde me dijeron anteayer que buscaban personal. Doy una vuelta estupenda pues busco un sitio donde me dijeron que se podían imprimir documentos y hacer fotocopias. No lo encuentro, pero mejor, pues como descubriré mañana, al CV le quedan aún un par de pinceladas para pasar el test de calidad.
Llego al lugar. Pregunto por el responsable. Oigo hablar en español a mi alrededor entre el personal pero el tipo que me atiende, no lo es pero se maneja muy bien. Le comento lo que me han dicho y me pregunta muy serio si soy cocinero. Le explico lo que he hecho y que puede que aún no deba llevar yo solo una cocina pero como ayudante no tengo precio. Me estudia unos instantes y me dice ven sobre las 22:30 y hablas con el cocinero. Le doy las gracias y me marcho a hacer tiempo mirando el correo mientras pasan las dos horas que tengo por delante.
Putada. Cuando ya me he sentado y estoy con el ordenador instalado dispuesto a revisar mi correo descubro a Gollum en otra mesa. Edimburgo es muy bonito y lleno de gente maja (por si no lo sabíais) pero a veces resulta demasiado pequeño. Miro la hora y me lamento de que el pobre Gollum no tenga que trabajar (lo digo por él, así le pagan más ¿no?). El caso es que me limito a saludar con un gesto y voy a lo mío. Tengo cosas que hacer pero sobre todo, no tengo tiempo que perder con las bobadas de un neurótico desatado. Me he puesto la alarma así que a las 22:00 “pip pip” me suena avisándome de que es el momento de recoger y ponerme en marcha.
Allá vamos.
Llego unos cinco minutos antes y Marco, el amable señor que antes ha hablado conmigo me lleva hasta la cocina para que me entreviste el cocinero.
Pregunta va respuesta envío… Quedamos en que lo mejor es que me pruebe a ver que tal. Yo me estoy temiendo que buscan a un Chef super experimentado, cosa que yo no soy. Pero quedo con él en estar e miércoles por la mañana ahí a ver lo que soy capaz de hacer. Menuda me espera, pues todo me lo van a decir en inglés y mi inglés, para dar habitaciones charlar un rato, ligar o incluso escalar, está muy bien, pero para recibir las precisas órdenes que se suelen dar en una cocina puede no estar aún a punto. Pero “any way. I make self determination to adapt and to overcome y such a task” ¿Es que el orto día me puse a ver “Heartbreack Ridge” y ahora solo pienso en ser un Marine a las órdenes del Sargento de Artillería Thomas Highway, el tio que “ha bebido más cerveza, ha meado más sangre, ha echado más polvos y ha chafado más huevos que todos nosotros juntos, capullos”. El caso es que tengo una oportunidad para el miércoles por la mañana. Vamos por ella!!!.
Me dicen que he de traerme la ropa. Uuuuuuuups. Aquí son majos pero en España normalmente la empresa te facilita la ropa de trabajo en estos casos. Me dicen también donde puedo adquirir chaquetillas de cocinero y un parroquiano me indica que pruebe a comprarme dos camisas blancas en M&S y me corte el pelo. Lo lleva chungo con el frío que hace por aquí a veces. Bueno, si la peluquera está lo bastante bien no descarto dejarme trastear el pelo después :-P.
Vuelvo al Forest (he supuesto que os habríais imaginado que es ahí donde había ido a conectarme a Internet). Me pido una cappoftí, ese brebaje ruso no lo bastante valorado
:-P y busco mesa donde sentarme. Negativo paisano, el chiringuito está repleto, pero tenemos en oferta una salita con espacioso suelo para que te instales. Escojo un sitio junto a un enchufe y me pongo a escribir y revisar algunas cosas. Descargo fotos, intento cargarlas en el blog, el blog pasa de mí como de la m… de las viejas canciones de eurovisión, por ejemplo (aunque me consta que existe quién no pasa).
El caso es que estoy sumergido en la tarea que no me va a ofrecer resultados aparentes (al menos aún no he conseguido ver as fotos subidas al blog y si alguien las ve que me lo diga para que deje de hacer el imbécil creyendo que aún no lo he conseguido) cuando empieza aquello a llenarse de gente. Unos tipos con ropa de esta que es como así pero con aquello de esta manera, y lo otro igual pero al revés y con flecos… Sí, más o menos como eso. Veo que lo has pillado. Enhorabuena. Si se te ocurre una mejor descripción no te cortes y añádela.
El caso es que estos me vienen en plan étnico. Uno tiene una pinta andina que tira de espaldas. Me ilusiono con la posibilidad de practicar mi Quechua, que para los que no lo sepan, antes de ser la marca genérica de esa macro cadena de artículos deportivos, era una lengua andina. ¿Eh? Como me impresiono a mí mismo. Si la pedantería fuese una habilidad solicitada par trabajar, no conocería las vacaciones ni el desempleo…
Para información de propios y extraños, diré que mi nivel de Quechua es más o menos el equivalente al límite de F(x) cuanto X tiende a 0. Lo que nos lleva a la conclusión de que solo estaba haciendo la gracia. ¿Sorprendidos? ¿Sí? Pues peor para vosotros, que soy muy previsible.
El caso es que lo fulanos traen una especie de bastones o varas con un cuerdecita y unas calabazas vacías. No se si serán arqueros Zehn, en cuyo caso me presentaré como un “cuasi maestro del autocontrol”, guerreros de Kempo, o músicos tribales, pues me fijo que vienen también con bongós y timbales chiquititos.
Se ponen a realizar una especie de baile-pelea y yo, raudo como la lluvia al caer sobre Edimburgo, me dispongo a escribir lo que veo con el propósito de registrarlo antes de que en una de sus acrobacias me estampanen el portátil y me quede sin él.
He aquí lo poco que pude escribir mientras quedaba fascinado por el ritual:
“He venido al Forest y como no había mesas me he acoplado en el suelo de una salita que hay al lado. Me he conectado a buscar cosas por la red cuando ha llegado un grupo de bailarines, músicos y guerreros andinos y se han puesto a montar el Chow a escasos centímetros de mí y mi portátil. Al principio he temido por la integridad de mi tecnología, pero parecen controlar lo que hacen.
Además de una especie de danza-lucha, se han puesto a realizar unos cantos al tiempo que ejecutaban su baile y tocaban sus instrumentos. Flipante. Busco la ocasión para interrogar a alguno de ellos de que va todo esto.”
Una monada se me ha sentado al lado y sin previo aviso se pone a cantar, tarareando al son de la música. Erróneamente me pienso que va con el resto del grupo pero me equivoco. Lo descubro cuando un “bailarín guerrero” se nos acerca y nos propone ponernos a dar saltos y piruetas con él. Este fulano no se da cuenta de que yo me apunto a un bombardeo y que yo, desatado en un habitáculo tan pequeño puedo hacer estragos y acabamos todos en “Emergencies”, a que nos trasplanten los huesos a todos. La chiquita que cantaba entra tímidamente al trapo pero es efectivamente demasiado tímida para echarle el entusiasmo que habría que aportar. Antes, un japonés o coreano se lo ha montado muy bien de forma espontánea. Yo les tomo un vídeo a tres de los que parecen saber mejor lo que están haciendo.
En un momento dado, a uno se le va la mano, o mejor dicho el pié, cayendo sobre una chica que está sentada y con la que él mismo había estado antes charlando. La deja francamente impresionada. Quiero decir que a parte de la sorpresa, la suela del zapato impresiona su cara “dejando huella” vamos.
Diálogo:
-Uh, I´m sorry
Respuesta:
-It´s ok, it´s ok (pero aún lo está flipcando de la galleta que le ha dado. Biscuit, lo llaman aquí
Mucho “ok, ok” pero mi prima se pira. A ver si luego el otro se va a poner pesado y le va a calzar una colección completa de galletas, pastitas, tostadas, tortas y puede que hasta se le rompa el condón y le salga una criatura a patadas del vientre al más puero estilo Ridley Scott.
Lamentablemente, tan fabuloso suceso no ha sido grabado. Yo estaba muy ocupado cerrando la boca, después de la impresión. Si le ponemos “tipos” en las suelas, este chico no tendrá precio como impresor.
Entre tanto consigo enterarme un poco de que va todo el rollo. Resulta que es una clase de Capoirea. Otro de los chicos, oriundo de Edimburgo pero que ha vivido unos cuantos años por Sudamérica, me cuenta un poco de qué va la vaina y yo, en cuanto tengo ocasión, transcribo la impresión que me queda:
“Gracias al Sol, gracias a la vida, gracias al maestro.
El ritual parece basarse en unos gráciles movimientos acompañados de un obstinato rítmico que persiste durante toda la actividad. Se compone de un par de notas percutidas de forma casi sistemática y con ligeras variaciones sobre una estructura principal siempre acompañadas por el constante y rítmico retumbar de los tambores. De vez en cuando una o varias voces se añaden a la melodía enriqueciendo aún más su efecto.”
Claro que cuando escribí todo esto traté de no dar importancia a que yo procuraba proteger mi portátil con la vida después de haber visto el reparto de “galletas para el títaim” que he presenciado hace un rato.
Como son las tantas, después de haber interrogado un poco al chico que me ha contado de que iba la cosa recojo y me vuelvo a mi alojamiento.
Me encuentro otra vez con Gollum en el salón. Tengo que encontrar piso como sea y cuanto antes.
Me “enpiltro” y hasta mañana campeón, con la esperanza, infundada, de levantarme lo bastante pronto como para no tropearme más con Gollum (Ay!!) :-p
Compro algunas cosas como detergente, pasta, sopa de tomate (es que a veces soy un asqueroso nostálgico y cuando estuve en Irlanda me la daban a veces de cena), busco pan y ya no queda, mantequilla (en la crónica de mañana os contaré lo buena que está (la mantequilla)) y me lo llevo para casa.
Por último me decido a ir a una dirección donde me dijeron anteayer que buscaban personal. Doy una vuelta estupenda pues busco un sitio donde me dijeron que se podían imprimir documentos y hacer fotocopias. No lo encuentro, pero mejor, pues como descubriré mañana, al CV le quedan aún un par de pinceladas para pasar el test de calidad.
Llego al lugar. Pregunto por el responsable. Oigo hablar en español a mi alrededor entre el personal pero el tipo que me atiende, no lo es pero se maneja muy bien. Le comento lo que me han dicho y me pregunta muy serio si soy cocinero. Le explico lo que he hecho y que puede que aún no deba llevar yo solo una cocina pero como ayudante no tengo precio. Me estudia unos instantes y me dice ven sobre las 22:30 y hablas con el cocinero. Le doy las gracias y me marcho a hacer tiempo mirando el correo mientras pasan las dos horas que tengo por delante.
Putada. Cuando ya me he sentado y estoy con el ordenador instalado dispuesto a revisar mi correo descubro a Gollum en otra mesa. Edimburgo es muy bonito y lleno de gente maja (por si no lo sabíais) pero a veces resulta demasiado pequeño. Miro la hora y me lamento de que el pobre Gollum no tenga que trabajar (lo digo por él, así le pagan más ¿no?). El caso es que me limito a saludar con un gesto y voy a lo mío. Tengo cosas que hacer pero sobre todo, no tengo tiempo que perder con las bobadas de un neurótico desatado. Me he puesto la alarma así que a las 22:00 “pip pip” me suena avisándome de que es el momento de recoger y ponerme en marcha.
Allá vamos.
Llego unos cinco minutos antes y Marco, el amable señor que antes ha hablado conmigo me lleva hasta la cocina para que me entreviste el cocinero.
Pregunta va respuesta envío… Quedamos en que lo mejor es que me pruebe a ver que tal. Yo me estoy temiendo que buscan a un Chef super experimentado, cosa que yo no soy. Pero quedo con él en estar e miércoles por la mañana ahí a ver lo que soy capaz de hacer. Menuda me espera, pues todo me lo van a decir en inglés y mi inglés, para dar habitaciones charlar un rato, ligar o incluso escalar, está muy bien, pero para recibir las precisas órdenes que se suelen dar en una cocina puede no estar aún a punto. Pero “any way. I make self determination to adapt and to overcome y such a task” ¿Es que el orto día me puse a ver “Heartbreack Ridge” y ahora solo pienso en ser un Marine a las órdenes del Sargento de Artillería Thomas Highway, el tio que “ha bebido más cerveza, ha meado más sangre, ha echado más polvos y ha chafado más huevos que todos nosotros juntos, capullos”. El caso es que tengo una oportunidad para el miércoles por la mañana. Vamos por ella!!!.
Me dicen que he de traerme la ropa. Uuuuuuuups. Aquí son majos pero en España normalmente la empresa te facilita la ropa de trabajo en estos casos. Me dicen también donde puedo adquirir chaquetillas de cocinero y un parroquiano me indica que pruebe a comprarme dos camisas blancas en M&S y me corte el pelo. Lo lleva chungo con el frío que hace por aquí a veces. Bueno, si la peluquera está lo bastante bien no descarto dejarme trastear el pelo después :-P.
Vuelvo al Forest (he supuesto que os habríais imaginado que es ahí donde había ido a conectarme a Internet). Me pido una cappoftí, ese brebaje ruso no lo bastante valorado
:-P y busco mesa donde sentarme. Negativo paisano, el chiringuito está repleto, pero tenemos en oferta una salita con espacioso suelo para que te instales. Escojo un sitio junto a un enchufe y me pongo a escribir y revisar algunas cosas. Descargo fotos, intento cargarlas en el blog, el blog pasa de mí como de la m… de las viejas canciones de eurovisión, por ejemplo (aunque me consta que existe quién no pasa).
El caso es que estoy sumergido en la tarea que no me va a ofrecer resultados aparentes (al menos aún no he conseguido ver as fotos subidas al blog y si alguien las ve que me lo diga para que deje de hacer el imbécil creyendo que aún no lo he conseguido) cuando empieza aquello a llenarse de gente. Unos tipos con ropa de esta que es como así pero con aquello de esta manera, y lo otro igual pero al revés y con flecos… Sí, más o menos como eso. Veo que lo has pillado. Enhorabuena. Si se te ocurre una mejor descripción no te cortes y añádela.
El caso es que estos me vienen en plan étnico. Uno tiene una pinta andina que tira de espaldas. Me ilusiono con la posibilidad de practicar mi Quechua, que para los que no lo sepan, antes de ser la marca genérica de esa macro cadena de artículos deportivos, era una lengua andina. ¿Eh? Como me impresiono a mí mismo. Si la pedantería fuese una habilidad solicitada par trabajar, no conocería las vacaciones ni el desempleo…
Para información de propios y extraños, diré que mi nivel de Quechua es más o menos el equivalente al límite de F(x) cuanto X tiende a 0. Lo que nos lleva a la conclusión de que solo estaba haciendo la gracia. ¿Sorprendidos? ¿Sí? Pues peor para vosotros, que soy muy previsible.
El caso es que lo fulanos traen una especie de bastones o varas con un cuerdecita y unas calabazas vacías. No se si serán arqueros Zehn, en cuyo caso me presentaré como un “cuasi maestro del autocontrol”, guerreros de Kempo, o músicos tribales, pues me fijo que vienen también con bongós y timbales chiquititos.
Se ponen a realizar una especie de baile-pelea y yo, raudo como la lluvia al caer sobre Edimburgo, me dispongo a escribir lo que veo con el propósito de registrarlo antes de que en una de sus acrobacias me estampanen el portátil y me quede sin él.
He aquí lo poco que pude escribir mientras quedaba fascinado por el ritual:
“He venido al Forest y como no había mesas me he acoplado en el suelo de una salita que hay al lado. Me he conectado a buscar cosas por la red cuando ha llegado un grupo de bailarines, músicos y guerreros andinos y se han puesto a montar el Chow a escasos centímetros de mí y mi portátil. Al principio he temido por la integridad de mi tecnología, pero parecen controlar lo que hacen.
Además de una especie de danza-lucha, se han puesto a realizar unos cantos al tiempo que ejecutaban su baile y tocaban sus instrumentos. Flipante. Busco la ocasión para interrogar a alguno de ellos de que va todo esto.”
Una monada se me ha sentado al lado y sin previo aviso se pone a cantar, tarareando al son de la música. Erróneamente me pienso que va con el resto del grupo pero me equivoco. Lo descubro cuando un “bailarín guerrero” se nos acerca y nos propone ponernos a dar saltos y piruetas con él. Este fulano no se da cuenta de que yo me apunto a un bombardeo y que yo, desatado en un habitáculo tan pequeño puedo hacer estragos y acabamos todos en “Emergencies”, a que nos trasplanten los huesos a todos. La chiquita que cantaba entra tímidamente al trapo pero es efectivamente demasiado tímida para echarle el entusiasmo que habría que aportar. Antes, un japonés o coreano se lo ha montado muy bien de forma espontánea. Yo les tomo un vídeo a tres de los que parecen saber mejor lo que están haciendo.
En un momento dado, a uno se le va la mano, o mejor dicho el pié, cayendo sobre una chica que está sentada y con la que él mismo había estado antes charlando. La deja francamente impresionada. Quiero decir que a parte de la sorpresa, la suela del zapato impresiona su cara “dejando huella” vamos.
Diálogo:
-Uh, I´m sorry
Respuesta:
-It´s ok, it´s ok (pero aún lo está flipcando de la galleta que le ha dado. Biscuit, lo llaman aquí
Mucho “ok, ok” pero mi prima se pira. A ver si luego el otro se va a poner pesado y le va a calzar una colección completa de galletas, pastitas, tostadas, tortas y puede que hasta se le rompa el condón y le salga una criatura a patadas del vientre al más puero estilo Ridley Scott.
Lamentablemente, tan fabuloso suceso no ha sido grabado. Yo estaba muy ocupado cerrando la boca, después de la impresión. Si le ponemos “tipos” en las suelas, este chico no tendrá precio como impresor.
Entre tanto consigo enterarme un poco de que va todo el rollo. Resulta que es una clase de Capoirea. Otro de los chicos, oriundo de Edimburgo pero que ha vivido unos cuantos años por Sudamérica, me cuenta un poco de qué va la vaina y yo, en cuanto tengo ocasión, transcribo la impresión que me queda:
“Gracias al Sol, gracias a la vida, gracias al maestro.
El ritual parece basarse en unos gráciles movimientos acompañados de un obstinato rítmico que persiste durante toda la actividad. Se compone de un par de notas percutidas de forma casi sistemática y con ligeras variaciones sobre una estructura principal siempre acompañadas por el constante y rítmico retumbar de los tambores. De vez en cuando una o varias voces se añaden a la melodía enriqueciendo aún más su efecto.”
Claro que cuando escribí todo esto traté de no dar importancia a que yo procuraba proteger mi portátil con la vida después de haber visto el reparto de “galletas para el títaim” que he presenciado hace un rato.
Como son las tantas, después de haber interrogado un poco al chico que me ha contado de que iba la cosa recojo y me vuelvo a mi alojamiento.
Me encuentro otra vez con Gollum en el salón. Tengo que encontrar piso como sea y cuanto antes.
Me “enpiltro” y hasta mañana campeón, con la esperanza, infundada, de levantarme lo bastante pronto como para no tropearme más con Gollum (Ay!!) :-p
domingo, 23 de agosto de 2009
Día cuarto
¡¡¡Atención!!!
Esta entrada contiene valoraciones personales ciertamente desagradables.
Hoy no es el “Bloguer” gracioso el que se manifiesta.
Avisados estais
Día cuarto
Dicen que los reencuentros son bonitos. Y una mierda. Después de muchos años me reencuentro con Gollum. Qué desagradable. No se quién diablos tendrá el dichoso anillo pero podría irse a hacer puñetas lo más lejos posible y llevarse a esta criatura detrás.
En vista de la situación doméstica se impone, con carácter de urgencia, encontrar alojamiento lo menos relacionado que sea posible con nuestro, hasta ahora, anfitrión. Como voy a pagar por los catorce días de alojamiento en la “Cueva de Gollum”, no tengo reparo en acomodarme, ahora que por fin hay un habitación vacía, tal y como haría en mi propia casa o habitación. Pero en cuanto encuentre donde quedarme un mes, para allá que voy.
Lo cierto es que me impuesto algunas limitaciones. Con el precio soy quizá un poco demasiado flexible pero no quiero tener que irme muy lejos del centro de la ciudad, eso me complicaría seguramente el moverme para la búsqueda de trabajo. Me han dicho que la alternativa obvia en estos casos son los albergues, pero en esta época, es decir, en pleno festival, os podéis imaginar que están hasta la Unión Jack. Si alguien tiene alguna brillante idea que se ponga las pilas y use el resto de las teclitas del teclado, esas que tiene unos simbolitos tan graciosos, sí, y que empiece a poner una réplica o comentario diciéndome donde se encuentra ese refugio de los dioses y si encima tiene mano y me sale tirado de precio, pues mira tú que bien. Mientras, he fichado un anuncio de un piso que mola cantidad. Lo cierto es que entre los muebles tiene un piano y eso me puede. Ahora, que ya puede estar afinado por que no regalan el precio… Ya puestos, a ver si me hace una rebajita, y me incluye clases de piano (Y las comidas, masajes todos los días, un coche con chofer en la puerta… no te jode) pero me hace ilusión soñar un poco pues además está casi en el centro. Ale. Todos a encender velitas vuestros respectivos santitos a ver si pillo este piso, un trabajo de p…ta madre y de paso, una primitiva de escándalo. Bueno, no pidáis o de la primitiva no sea que el santito esté con la vena graciosa y me pille una loca salvaje y me deje para los restos (para vuestras información, guarros, me quedaría para los restos solo el susto y mira que yo soy también…). Pero volviendo a la esencia o presunta esencia de la crónica, el Día cuarto no tiene otros grandes sucesos que comentar. Taburetes que vuelan, temperamento desequilibrado y un futuro maestro Zhen (eso soy yo) haciendo gala de un autodominio que ya le gustaría a un astronauta, voces destempladas, neurosis y complejos desatados. Visitantes del piso que alucinan y salen zumbando pues tiene previsto ver una obra distinta y esta no les transmite autenticidad (y mira que la tiene el jodido reality show), la otra tiene la ventaja de que si bien son aficionados, también han ensayado. A mí, como no me había avisado de qué, como y cuando iba a montarse el pestáculo me he venido sin nada preparado, pongo gesto impasible mientras me gritan “ni una palabra me entiendes” pero dicho con mucha pasión, esos sí. Si el que nace payaso y se vuelve gilipollas tiene mucho ganado. La neurosis profunda es contraproducente, pero si en el futuro alguien se acuerda de Gollum podrá decir “Un incomprendido. No le entendía ni su madre” (y esto último es cierto. Puedo dar fe). Así que el pobre desgraciado mientras suelta su diatriba, me hace comprender la necesidad de, como dicen por aquí, volar de aquí. Esto es, esfumarme cuanto antes.
Ni primos ni hermanos, que te den, Gollum.
El caso es que tengo la inmensa suerte de que el fulano se tiene que ir. Diréis “ooooooooh, Se acaba el chow”, pues sí, os jodeis, que no sabeis lo que es aguantar candela delante de semejante alimaña. Mientras montaba su espectáculo he temido que me cayese encima algún taburete, pues tengo encima el portátil, o incluso que en un arrebato le de por tirármelo al suelo, de hecho a amenazado con ello. Gollum flipa en colores, aunque no se da cuenta. El caso es que yo había conseguido colarme en la red inalámbrica de alguien y estaba escribiendo un correo. En cuanto Gollum se va a pescar algún pez para su almuerzo, me dispongo a buscar alojamiento como pez que busca el agua y tiene a Gollum detrás.
A ver si tengo suerte y me responden pronto y positivamente. Lo cierto es que hecho la tarde entre búsqueda de alojamiento y preparar la crónica del Día tercero. Como el tercer inquilino aparece a media tarde y se evapora dejándome incluso las llaves, aprovecho para limpiar el nuevo cuarto e instalarme. Al menos puedo poner unas paredes y una puerta entre Gollum y yo. Esta es la clase de lujos que no valoramos habitualmente. Por ejemplo ¿Ventajas de estar en Guantánamo siendo un principal sospechoso de respirar por la nariz y por al boca alternativamente? Que en Guantánamo, todavía, no te puedes encontrar a Gollum.
Joder!! es que me acabarán dando envidia los fulanos de allí y todo…
Sigamos por ese camino que me está gustando. ¿Ventajas de estar sordo? No oyes a Gollum.
Estar ciego en este caso no supone una ventaja porque el sonido, que es yo creo el principal activo de Gollum, te llega igual con el percance de tenerlo más difícil para marcharte si eso es lo que quieres o de verlo llegar si aparece.
El lunes pondremos a prueba los currículums que he ido preparando (tomad nota, ya que vais a poner una vela…)
Bueno Hobbits. Podeis estar tranquilos, que Gollum está conmigo…
Esta entrada contiene valoraciones personales ciertamente desagradables.
Hoy no es el “Bloguer” gracioso el que se manifiesta.
Avisados estais
Día cuarto
Dicen que los reencuentros son bonitos. Y una mierda. Después de muchos años me reencuentro con Gollum. Qué desagradable. No se quién diablos tendrá el dichoso anillo pero podría irse a hacer puñetas lo más lejos posible y llevarse a esta criatura detrás.
En vista de la situación doméstica se impone, con carácter de urgencia, encontrar alojamiento lo menos relacionado que sea posible con nuestro, hasta ahora, anfitrión. Como voy a pagar por los catorce días de alojamiento en la “Cueva de Gollum”, no tengo reparo en acomodarme, ahora que por fin hay un habitación vacía, tal y como haría en mi propia casa o habitación. Pero en cuanto encuentre donde quedarme un mes, para allá que voy.
Lo cierto es que me impuesto algunas limitaciones. Con el precio soy quizá un poco demasiado flexible pero no quiero tener que irme muy lejos del centro de la ciudad, eso me complicaría seguramente el moverme para la búsqueda de trabajo. Me han dicho que la alternativa obvia en estos casos son los albergues, pero en esta época, es decir, en pleno festival, os podéis imaginar que están hasta la Unión Jack. Si alguien tiene alguna brillante idea que se ponga las pilas y use el resto de las teclitas del teclado, esas que tiene unos simbolitos tan graciosos, sí, y que empiece a poner una réplica o comentario diciéndome donde se encuentra ese refugio de los dioses y si encima tiene mano y me sale tirado de precio, pues mira tú que bien. Mientras, he fichado un anuncio de un piso que mola cantidad. Lo cierto es que entre los muebles tiene un piano y eso me puede. Ahora, que ya puede estar afinado por que no regalan el precio… Ya puestos, a ver si me hace una rebajita, y me incluye clases de piano (Y las comidas, masajes todos los días, un coche con chofer en la puerta… no te jode) pero me hace ilusión soñar un poco pues además está casi en el centro. Ale. Todos a encender velitas vuestros respectivos santitos a ver si pillo este piso, un trabajo de p…ta madre y de paso, una primitiva de escándalo. Bueno, no pidáis o de la primitiva no sea que el santito esté con la vena graciosa y me pille una loca salvaje y me deje para los restos (para vuestras información, guarros, me quedaría para los restos solo el susto y mira que yo soy también…). Pero volviendo a la esencia o presunta esencia de la crónica, el Día cuarto no tiene otros grandes sucesos que comentar. Taburetes que vuelan, temperamento desequilibrado y un futuro maestro Zhen (eso soy yo) haciendo gala de un autodominio que ya le gustaría a un astronauta, voces destempladas, neurosis y complejos desatados. Visitantes del piso que alucinan y salen zumbando pues tiene previsto ver una obra distinta y esta no les transmite autenticidad (y mira que la tiene el jodido reality show), la otra tiene la ventaja de que si bien son aficionados, también han ensayado. A mí, como no me había avisado de qué, como y cuando iba a montarse el pestáculo me he venido sin nada preparado, pongo gesto impasible mientras me gritan “ni una palabra me entiendes” pero dicho con mucha pasión, esos sí. Si el que nace payaso y se vuelve gilipollas tiene mucho ganado. La neurosis profunda es contraproducente, pero si en el futuro alguien se acuerda de Gollum podrá decir “Un incomprendido. No le entendía ni su madre” (y esto último es cierto. Puedo dar fe). Así que el pobre desgraciado mientras suelta su diatriba, me hace comprender la necesidad de, como dicen por aquí, volar de aquí. Esto es, esfumarme cuanto antes.
Ni primos ni hermanos, que te den, Gollum.
El caso es que tengo la inmensa suerte de que el fulano se tiene que ir. Diréis “ooooooooh, Se acaba el chow”, pues sí, os jodeis, que no sabeis lo que es aguantar candela delante de semejante alimaña. Mientras montaba su espectáculo he temido que me cayese encima algún taburete, pues tengo encima el portátil, o incluso que en un arrebato le de por tirármelo al suelo, de hecho a amenazado con ello. Gollum flipa en colores, aunque no se da cuenta. El caso es que yo había conseguido colarme en la red inalámbrica de alguien y estaba escribiendo un correo. En cuanto Gollum se va a pescar algún pez para su almuerzo, me dispongo a buscar alojamiento como pez que busca el agua y tiene a Gollum detrás.
A ver si tengo suerte y me responden pronto y positivamente. Lo cierto es que hecho la tarde entre búsqueda de alojamiento y preparar la crónica del Día tercero. Como el tercer inquilino aparece a media tarde y se evapora dejándome incluso las llaves, aprovecho para limpiar el nuevo cuarto e instalarme. Al menos puedo poner unas paredes y una puerta entre Gollum y yo. Esta es la clase de lujos que no valoramos habitualmente. Por ejemplo ¿Ventajas de estar en Guantánamo siendo un principal sospechoso de respirar por la nariz y por al boca alternativamente? Que en Guantánamo, todavía, no te puedes encontrar a Gollum.
Joder!! es que me acabarán dando envidia los fulanos de allí y todo…
Sigamos por ese camino que me está gustando. ¿Ventajas de estar sordo? No oyes a Gollum.
Estar ciego en este caso no supone una ventaja porque el sonido, que es yo creo el principal activo de Gollum, te llega igual con el percance de tenerlo más difícil para marcharte si eso es lo que quieres o de verlo llegar si aparece.
El lunes pondremos a prueba los currículums que he ido preparando (tomad nota, ya que vais a poner una vela…)
Bueno Hobbits. Podeis estar tranquilos, que Gollum está conmigo…
sábado, 22 de agosto de 2009
Día tercero.
Cicerón nos ha dejado. Creo que para siempre, pero eso no se constatará hasta el cuarto día (juego con ventaja, lo sé). Pero en su lugar tenemos con nosotros al no menos fascinante Smeagol. No tardará en transformarse en Gollum pero no adelantemos acontecimientos.
Amanecemos. Es bastante tarde y yo tengo lo deberes sin terminar. Tengo que darle un buen empujón al Currículum y así poder ponerme manos a la obra cuanto antes. Le doy vueltas al coco pero no saco nada en claro así que me decido por reescribir lo que llama “work history” y que se supone que hay que poner detrás. La cosa tiene su miga pues he de transcribirlo en inglés. Podría ser peor.
Consigo tenerlo preparado con el tiempo justo como para que le echen un vistazo en la super oficina esa en la que me asesoran sobre como buscar trabajo.
Lo cierto es que no llego tan tarde pero no me toca con el mismo y encantador caballero que ayer. Esta vez es una mujer. Del Norte, nada menos. No es en absoluto antipática pero su colega ha puesto el listón muy alto y lo echo de menos. Me señala un par de errores sobre lo que he puesto en el CV y me da alguna direcciones para, directamente, chuletear lo que pueden querer leer los posibles empleadores. Bueno, nos apañaremos. Lo que sí que me dice es que, aunque son las 16:30 (cierran a las 17:00), van a cerrar ya los equipos que ponen a disposición de los usuarios para ver ofertas de trabajo e imprimir currículums, hasta 20 al día. Que majos son. ¿he dicho ya antes que son majos? por si acaso lo digo ahora. El caso es que con “majura” y todo lo que Norteña me está diciendo es que pire, vamos que cuando cruce la puerta se quedará mucho más tranquila y podrá concentrarse en cerrar el chiringuito y marcharse a su casa o donde sea. “Que es viernes colega, y no voy ha perder el tiempo con un pesado que le está dando vueltas a su currículum y que como me descuide me pone a hacer fotocopias un viernes justo antes de salir. Con la de pintas que me tengo que beber yo esta noche y el fulano este, que si que tal está mi currículum. Pues muy bien, anda y te lo vuelves a mirar a casa. Que el lunes abrimos otra vez.” Así que dejo a Norteña con sus cosa y como dicen por ahí, me enhebro. Hago mutis. Vamos que me piro a darme otro paseo por las tierras escocesas que tengo un acrónica del segundo día aún por escribir. Paseíto parecido al del día anterior y llegada a mi segundo nuevo hogar (aunque prácticamente el primero por lo a gusto que se está), el Forest. Hoy hay sitio en cuanto entro. Pero me lo monto de tal manera que voy rebotando de un lado a otro hasta que me acoplo (de puta madre pero esto no lo voy a escribir que queda grosero) estupendamente (lo que son los sinónimos ¿eh?) en una mesa en la que, aún no lo sé, pero voy a pasarme las próximas nueve horas. ¿Qué os creéis que la crónica se escribe sola monadas? Pues no mira, se da la circunstancia de que tiene tinta pero a sacos. La que yo sudo cada vez que intento recordar que de la “d” con la “a” dice “da” y así con textos de hasta dos páginas. No te jode. Y se creerán que da tiempo a hacer turismo aquí a mis primos. Lo que pasa es que aquí, que no lo he dicho aún, creo, son muy majos y mientras estoy ahí sentado como un cretino le pido a las buenas paisanas (si puedo elegir, elijo paisanas. No se que tendrán) “Oye bonita. Coge esta cámara y tírame unas fotos por ahí. Que parezca que veo mundo. Sí guapa es que yo estoy aquí sentado y moverme me pilla lejos. Eso es, aprietas ese botoncito y sale el pajarito (como te entre a ti un pajarito que yo me sé te vas a enterar tú rica. Que esos fulanos no te están mirando, te están escaneando…” Y claro, así estoy que no veo mundo ni esas cosas.
El caso es que, lo que estaba diciendo antes de que me distrajerais es que entré en el Forest. Fue entrar y a los dos minutos caer una chupa de agua espantosa. Como yo ya estaba dentro del local sentado y en la más pura gloria (estar seco y caliente en un país donde en cuanto te descuidas eres un tropezón en un caldo callejero es estar en la gloria. Y si le añades una “cappofti” (invento ruso debe ser) bien calentita, ya ni te cuento). Eso me inspiró, tras colmar mi corazón de gozo y alegría por estar seco para soltaros la parrafada de ayer. Si la hubieseis leído os habría gustado.
Así que la tarde fue pasando poco a poco mientras yo me pelaba con mi currículum, chateaba con alguno que me ofrecía alguna ayuda (es lo que tiene ser de Madrid y chatear desde Edimburgo con un colega que es de Edimburgo y está en Madrid) y disfrutaba de la música en vivo que iban tocando distintos grupos a lo largo de la tarde en la sala inmediatamente adyacente y que lo hacían muy pero que muy bien . Y con eso me pongo a trabajar en buscar trabajo. Como la gente es muy enrollada a veces se et acercan y se ponen a charlar contigo, eso alarga el tiempo de trabajo pero incrementa considerablemente la sensación de bienestar, Conozco a algunas personas y me encuentro con otras que ya conocí ayer. Me dan las tantas y los deberes sin terminar. Por el camino han compartido mi mesa tres grupos distintos de personas y varios ejemplares sueltos. De hecho empiezo a “fidelizar” compañeros de mesa, es el caso de una alemana que se sienta a escribir sus historias, se marcha un par de horas a una representación, y vuelve para sentarse de nuevo a mi mesa. Magnetismo hispánico sin duda.
Cansado de ser una seta sentado frente al portátil, cierro las sesiones (lo más he usado ha sido el word9 y me pongo a socializar con el medio concurrente. Acabo llegando a interesantes acuerdos de “oye, tú vigilas ahora el chiringuito (portátil, mochilas, chaquetas) que vengo en seguida y luego lo vigilo yo. Y así consigo tanto nutrir el estomago como aliviar la vejiga. Por fin me quedo casi solo y con tacto y elegancia me desmarco para reunirme con Smeagol (aún es Smeagol). En lo que ando esperando me encuentro otra muestra de simpatía espontánea (¿Qué es lo que es esta gente…?). Le abro la puerta una señorita con una chaqueta al o almirante Nelson y como en este país lo de no fumar en los locales va en serio me pide que le sujete el cigarro. La cara de capullo que se me queda. Y ella puede que la viese por duplicado aunque no parecía ebria. El caso es que por falta de reflejos y llevado por el clima de “buenrolling” sujeto pacientemente el cigarrillo mientras pienso –no le va aquedar nada para fumar a este paso- Resulta que imprima había entrado a buscar algo de beber y la barra estaba ya cerrada. No pregunteis como se las arreglaría pero consiguió su vaso de sidra y salio a reclamar el filtro del cigarro. Digo yo que vendría por el filtro porque a estas alturas casi se podría haber fumado mis dedos. Le comento que no le queda nada para fumar a lo que ella me responde dándole una calada que deja el filtro con un moreno cerrado de esos de “ese no se puso crema y es hermanito de Mamadú,o de Yogurtu Unggguhé” Me pregunta que si funo y le digo, con gesto escéptico que no. Y no se si valorando mi gesto al aguantar candela, o cigarro ene esta caso, pero habiéndolo hecho sin queja y soportando la humareda, ni corta ni perezosa me pasa su sidra y se mete por otro vaso.
Acabo con ella y sus amigos perdiendo el tiempo hasta que Smeagol hace acto de presencia y juntos, Smeagol y yo nos desmarcamos y callejeamos en busca de una “house party” que no encontramos para decidir, a las 4 de la mañana, poner proa, mentón, nariz o lo que sea rumbo a puerto, o sea a la cama que ya es hora.
Mala espina, mala espina y hablo del Brigadier de la armada española. “El poder del anillo” no va a tardar en traerme a Gollum y malditas las ganas que tengo de encontrármelo…
Buenas noches Hobits.
Amanecemos. Es bastante tarde y yo tengo lo deberes sin terminar. Tengo que darle un buen empujón al Currículum y así poder ponerme manos a la obra cuanto antes. Le doy vueltas al coco pero no saco nada en claro así que me decido por reescribir lo que llama “work history” y que se supone que hay que poner detrás. La cosa tiene su miga pues he de transcribirlo en inglés. Podría ser peor.
Consigo tenerlo preparado con el tiempo justo como para que le echen un vistazo en la super oficina esa en la que me asesoran sobre como buscar trabajo.
Lo cierto es que no llego tan tarde pero no me toca con el mismo y encantador caballero que ayer. Esta vez es una mujer. Del Norte, nada menos. No es en absoluto antipática pero su colega ha puesto el listón muy alto y lo echo de menos. Me señala un par de errores sobre lo que he puesto en el CV y me da alguna direcciones para, directamente, chuletear lo que pueden querer leer los posibles empleadores. Bueno, nos apañaremos. Lo que sí que me dice es que, aunque son las 16:30 (cierran a las 17:00), van a cerrar ya los equipos que ponen a disposición de los usuarios para ver ofertas de trabajo e imprimir currículums, hasta 20 al día. Que majos son. ¿he dicho ya antes que son majos? por si acaso lo digo ahora. El caso es que con “majura” y todo lo que Norteña me está diciendo es que pire, vamos que cuando cruce la puerta se quedará mucho más tranquila y podrá concentrarse en cerrar el chiringuito y marcharse a su casa o donde sea. “Que es viernes colega, y no voy ha perder el tiempo con un pesado que le está dando vueltas a su currículum y que como me descuide me pone a hacer fotocopias un viernes justo antes de salir. Con la de pintas que me tengo que beber yo esta noche y el fulano este, que si que tal está mi currículum. Pues muy bien, anda y te lo vuelves a mirar a casa. Que el lunes abrimos otra vez.” Así que dejo a Norteña con sus cosa y como dicen por ahí, me enhebro. Hago mutis. Vamos que me piro a darme otro paseo por las tierras escocesas que tengo un acrónica del segundo día aún por escribir. Paseíto parecido al del día anterior y llegada a mi segundo nuevo hogar (aunque prácticamente el primero por lo a gusto que se está), el Forest. Hoy hay sitio en cuanto entro. Pero me lo monto de tal manera que voy rebotando de un lado a otro hasta que me acoplo (de puta madre pero esto no lo voy a escribir que queda grosero) estupendamente (lo que son los sinónimos ¿eh?) en una mesa en la que, aún no lo sé, pero voy a pasarme las próximas nueve horas. ¿Qué os creéis que la crónica se escribe sola monadas? Pues no mira, se da la circunstancia de que tiene tinta pero a sacos. La que yo sudo cada vez que intento recordar que de la “d” con la “a” dice “da” y así con textos de hasta dos páginas. No te jode. Y se creerán que da tiempo a hacer turismo aquí a mis primos. Lo que pasa es que aquí, que no lo he dicho aún, creo, son muy majos y mientras estoy ahí sentado como un cretino le pido a las buenas paisanas (si puedo elegir, elijo paisanas. No se que tendrán) “Oye bonita. Coge esta cámara y tírame unas fotos por ahí. Que parezca que veo mundo. Sí guapa es que yo estoy aquí sentado y moverme me pilla lejos. Eso es, aprietas ese botoncito y sale el pajarito (como te entre a ti un pajarito que yo me sé te vas a enterar tú rica. Que esos fulanos no te están mirando, te están escaneando…” Y claro, así estoy que no veo mundo ni esas cosas.
El caso es que, lo que estaba diciendo antes de que me distrajerais es que entré en el Forest. Fue entrar y a los dos minutos caer una chupa de agua espantosa. Como yo ya estaba dentro del local sentado y en la más pura gloria (estar seco y caliente en un país donde en cuanto te descuidas eres un tropezón en un caldo callejero es estar en la gloria. Y si le añades una “cappofti” (invento ruso debe ser) bien calentita, ya ni te cuento). Eso me inspiró, tras colmar mi corazón de gozo y alegría por estar seco para soltaros la parrafada de ayer. Si la hubieseis leído os habría gustado.
Así que la tarde fue pasando poco a poco mientras yo me pelaba con mi currículum, chateaba con alguno que me ofrecía alguna ayuda (es lo que tiene ser de Madrid y chatear desde Edimburgo con un colega que es de Edimburgo y está en Madrid) y disfrutaba de la música en vivo que iban tocando distintos grupos a lo largo de la tarde en la sala inmediatamente adyacente y que lo hacían muy pero que muy bien . Y con eso me pongo a trabajar en buscar trabajo. Como la gente es muy enrollada a veces se et acercan y se ponen a charlar contigo, eso alarga el tiempo de trabajo pero incrementa considerablemente la sensación de bienestar, Conozco a algunas personas y me encuentro con otras que ya conocí ayer. Me dan las tantas y los deberes sin terminar. Por el camino han compartido mi mesa tres grupos distintos de personas y varios ejemplares sueltos. De hecho empiezo a “fidelizar” compañeros de mesa, es el caso de una alemana que se sienta a escribir sus historias, se marcha un par de horas a una representación, y vuelve para sentarse de nuevo a mi mesa. Magnetismo hispánico sin duda.
Cansado de ser una seta sentado frente al portátil, cierro las sesiones (lo más he usado ha sido el word9 y me pongo a socializar con el medio concurrente. Acabo llegando a interesantes acuerdos de “oye, tú vigilas ahora el chiringuito (portátil, mochilas, chaquetas) que vengo en seguida y luego lo vigilo yo. Y así consigo tanto nutrir el estomago como aliviar la vejiga. Por fin me quedo casi solo y con tacto y elegancia me desmarco para reunirme con Smeagol (aún es Smeagol). En lo que ando esperando me encuentro otra muestra de simpatía espontánea (¿Qué es lo que es esta gente…?). Le abro la puerta una señorita con una chaqueta al o almirante Nelson y como en este país lo de no fumar en los locales va en serio me pide que le sujete el cigarro. La cara de capullo que se me queda. Y ella puede que la viese por duplicado aunque no parecía ebria. El caso es que por falta de reflejos y llevado por el clima de “buenrolling” sujeto pacientemente el cigarrillo mientras pienso –no le va aquedar nada para fumar a este paso- Resulta que imprima había entrado a buscar algo de beber y la barra estaba ya cerrada. No pregunteis como se las arreglaría pero consiguió su vaso de sidra y salio a reclamar el filtro del cigarro. Digo yo que vendría por el filtro porque a estas alturas casi se podría haber fumado mis dedos. Le comento que no le queda nada para fumar a lo que ella me responde dándole una calada que deja el filtro con un moreno cerrado de esos de “ese no se puso crema y es hermanito de Mamadú,o de Yogurtu Unggguhé” Me pregunta que si funo y le digo, con gesto escéptico que no. Y no se si valorando mi gesto al aguantar candela, o cigarro ene esta caso, pero habiéndolo hecho sin queja y soportando la humareda, ni corta ni perezosa me pasa su sidra y se mete por otro vaso.
Acabo con ella y sus amigos perdiendo el tiempo hasta que Smeagol hace acto de presencia y juntos, Smeagol y yo nos desmarcamos y callejeamos en busca de una “house party” que no encontramos para decidir, a las 4 de la mañana, poner proa, mentón, nariz o lo que sea rumbo a puerto, o sea a la cama que ya es hora.
Mala espina, mala espina y hablo del Brigadier de la armada española. “El poder del anillo” no va a tardar en traerme a Gollum y malditas las ganas que tengo de encontrármelo…
Buenas noches Hobits.
viernes, 21 de agosto de 2009
Día segundo
Día segundo.
Aunque algunos no lo sepan o no se lo crean, el plato típico de Edimburgo (si sois muy puristas Edinburgh (pedantes…)) no es la “edimburguesa”. Mucha gente cree erróneamente que es así pero se equivoca. Lo cierto es que aquí lo que más parece llevarse es el “tropezón de la sopa”. De hecho, todos somos “Pu.. ñeteros Tropezones” porque en cuanto te descuidas, aquí empieza a caer agua del cielo a jarros y quedas hecho una sopa. Por pura lógica, la parte sólida de una sopa es el tropezón (podría ser la pasta pero hay poco chino o italiano por la zona). El caso es que por puro instinto, Ahí es donde me lava la infalible intuición de un Jedi, decidí llevarme el ordenador metido, además de en la mochila habitual, dentro de una bolsa de plástico. Solo por si acaso. Bueno, se me olvidó el flotador paro como tengo las piernas largas solo eché de menos el bañador, las chanclas, la crema protectora (por joder nada más, aquí el Sol es ese mito del que algunos dicen haber tenido experiencia real (Jo, como me paso)). Y por fortuna, o porque los caminos de la fuerza son muy misteriosos me llevé también mi super chaquetilla de esquí que es: impermeable y con capucha; corta vientos y equipada con material extra no previsto en otras de su mismo género… la ultra chapela de Bilbao. Para los no iniciados les diré que las ventajas del uso de una chapela son considerables. La gente, ya de entrada te respeta o te muestra más respeto porque no sabe muy bien que es eso que llevas en la cabeza y si está o no adiestrado para atacar o qué. Como es ancha tapa hasta lo hombros y por pura reputación, la lluvia solo te moja previa petición vía instancia por triplicado. Dentro de las ventajas de la anchura no hay que olvidar que la gente se aparta de tu camino, si no con respeto, con la máxima agilidad para evitar el contacto de semejante caperuzo de seta, pues dudan de su consistencia y podría provocar lesiones permanentes. Hay que tener cuidado, eso sí, con el paso de vehículos que, concentrados en esquivar a los turistas y palurdos recién llegados a esta húmeda tierra, se obstinan en acabar con sus propias vidas cruzando cuando no deben y mirando en el sentido contrario al óptimo para conservarse íntegros (al menos físicamente. La virtud ya no se lleva)). Pero no nos dispersemos. Mi aventura comienza al salir en busca de lo imprescindible para la vida en este lugar de ensueño. Hablo, por supuesto, de un adaptador para el enchufe. Me son mostrados los establecimientos en los que es mejor adquirir ciertos productos, información que olvido con la rapidez y elegancia con la que una piedra se encamina al fondo de un abismo. Pero obtengo mi adaptador. Ya soy persona. Hola resto del mundo. Auque estés seco te quiero igual.
Tras la vuelta a mi refugio provisional y degustar unas deliciosas alubias blancas cocidas con receta vegetariana, me encamino, equipado contra el agua a la oficina en la que me va a asesorar para la preparación de un currículum y la búsqueda de un empleo al estilo de UK.
Como le dije ayer a alguien, esto parece la capital del buen rollo. Me atiende Clif, un funcionario encantador que con exquisitos modales y cortesía me da una pautas a seguir y me facilita información y documentación como ejemplo. Aquí hay que plantear las cosas distinto a como yo lo tenía en el CV en español y además añades el morbazo de escribirlo en inglés. Verás.
Salgo de la oficina de, llamémoslo orientación, y me dirijo a la oficina de información turística. Aunque Cicerón me ha facilitado un mapa, yo aspiro a uno más completo (ingenuo de mí) o al menos, que no esté a punto de desintegrarse… Me meto en un hotel y cojo un plano de los que hay en una mesa. Es más grande que el que me ha dado Cicerón, solo el trozo de papel, pero las explicaciones son peores. Pido no obstante indicaciones a un recepcionista que, muy amablemente me indica donde estoy y como llegar a la oficina de turismo (aquí todos son majos). De camino, atravesando unos jardines (ahora se que son los West Princess Street Gardens y los East Princess Street Gardens (mira que son originales los nombres)) en los que me he metido porque parece que el alcalde de Madrid tiene por aquí un admirador de su gestión de obras públicas, un simpático muchacho (¿he dicho lo majos que son por aquí?) me ofrece un “Festival Pocket Map.
Caramba!!!
Pero si es como el de mi Cicerón. Pero éste aún no esta en “masa crítica”.
Pues muy bien. Para el saco. Ya le pasaré la anotaciones a prueba de torpes que me han puesto en él. Con planos y todo persisto en mi ruta hacia la oficina de turismo. Que bien cojo otro plano (psé, donde estén los mapamundis de Bilbao…) y me propongo seguir las indicaciones del cohabitante de la casa de Cicerón y comprarme una tarjeta telefónica de a cinco euros, con cinco euros de saldo y dos más de regalo si me registro on-line. Tras un par de intentos lo consigo. Qué ilusión, como no tenía ya tres teléfonos, ahora añado uno británico. Si alguien le interesa saberlo, que me mande un correo… porque no podrá llamarme :-p.
Ahora sí que toca ir a mi, por el momento, centro de culto, el Forest Café. Que sitio tan estupendo… y la gente no fuma dentro y siguen siendo igual de majos (¿he dicho que son muy majos por aquí?). Me recuerda al paraíso.
Por el camino me cae un “chupita de agua”, lo que para ellos es cuatro gotas a mí me deja echando de menos una canoa, o mejor un submarino. ¿Exagero? Pues sí. Pero es mi blog y escribo lo que me da la gana. En todo caso menos mal que el portátil estaba protegido. Como el “paraíso en la tierra” (aunque sea tierra húmeda por el riego constante) está un poco lleno, sobre todo en la parte donde pretendía instalarme a consultar el correo y escribir la crónica que tuvisteis el gusto de leer ayer… ¿Qué no has leído lo de ayer? Pues ya te los estás leyendo y me lo copias diez veces de atrás adelante… A lo que íbamos. Estando la cosa así decido que me voy, primero al wc que ya llevo un rato sin fichar y a continuación a buscar un supermercado donde reponer líquidos de toda índole (solo agua, listos) con algo para picar. El paseo me supone una hora y media con algo más de remojo. Como voy equipado con la chapela, de la que no he dicho que para los iniciados en el tema tiene un factor de protección de +100 contra los elementos y “mal rollito” (espero os haya gustado el detalle a los frikis) nome supone mayor trastorno aunque alguno me dice algo en francés (son majos pero raros (¿he dicho ya que son majos?). Por fin encuentro un super que responde a mis necesidades y me hago con agua un refresco de “no se qué rojo” y un paquete de galletas.
Ale, para el Forest (a partir de ahora lo voy a llamar solamente el Forest porque si a vosotros os cansa leerlo imaginaos a mí escribirlo). Consigo con pericia instalarme más o menos cómodamente bajo el método de –Este sitio es un asco subido a un escalón y me voy a dar un batacazo de espanto así que en cuanto ese se descuide y se levante me siento ahí volando- y descubro que no me funciona Internet. Disgusto pasajero, Me encuentro con “mi fabulosa compañía” del día anterior, llamémosla Fabulosa para abreviar. Encantadora persona que, aparte de hablar siete idiomas (he olvidado cuales porque no podría pronunciarlos) debe ser experta en libros, pues tiene unos volúmenes ciertamente interesantes. El caso es que también surge por ahí Cicerón. Que bien. Aprovecho para informarles de mi nueva teleconexión y les doy el número del nuevo móvil. Como Fabulosa se ha traído una fluta dulce y me ofrece probar a tocarla (la flauta, si hubiese sido Fabulosa el blog lo va escribir su p…madre) me pico a sacar notas y tratar de hacer sonar una melodía conocida (¿Porqué trato siempre de tocar el cumpleaños feliz? Algún trauma de la infancia, sin duda). Pues os diré que es chungo que te cagas. Primero la posición para coger la flauta es rarísima. Segundo, No solo hay que soplar en el orificio (de la flauta cochinos!!!), sino que hay que hacerlo de una manera determinada. De otro modo no suena nada. Además, cuando crees que lo tienes y te mueves a penas un poco te encuentras que aquello ha dejado de sonar. Con todo lo que soplas como buen pardillo novato que eres, te entran unos mareos de espanto. A punto estoy de desmayarme, pero como dice Marelen Dietrich “nunca me desmayo porque no se si voy a caer con elegancia”, así que yo y mi elegancia boqueamos como peces fuera del agua y le decimos a Fabulosa que muchas gracias Pero que aplazamos el palmarla para otra ocasión, es que hoy hemos quedado, para cenar, primita, que ya hay hambre.
Como os podeis imaginar, la mayor parte de rato se me pasa escribiendo la maravillosa crónica con la que os deleité ayer, revisando correo y poniéndoos al corriente del enlace que tenias que pinchar para hacer vuestras vidas más interesantes y, digámoslo claramente, perder vuestro tiempo de mala manera (jo, como me estoy pasando hoy, pero claro, el segundo día era todo “buen rollo” pero yo lo estoy escribiendo todo el tercero). El caso es que cuando por fin Cicerón admite tener algo de hambre (está disgustado porque no ha habido trabajo) me aferro al plan como un poseso. Si antes la chapela imponía un respeto reverencial, ahora, mi cara de lobo hambriento me abre paso por la calle como se abrió el Mar Rojo ante Moisés. Si es que la peor dieta es el hambre y yo llevo escrito en la cara “i´m a vasc beret carrier who´s hungry” con un cartel de “do not feed the spanish guy… with your own flesh”.
De cena una pizza marinera y vuelta al garito. Os podeis imaginar con el ritmo que llevo estaba más que cansado así que tras ultimar un par de detalles informáticos enfilamos para casa y me dejo caer muerto en mi rincón para resucitar esta mañana, demasiado pronto sin duda.
Aunque algunos no lo sepan o no se lo crean, el plato típico de Edimburgo (si sois muy puristas Edinburgh (pedantes…)) no es la “edimburguesa”. Mucha gente cree erróneamente que es así pero se equivoca. Lo cierto es que aquí lo que más parece llevarse es el “tropezón de la sopa”. De hecho, todos somos “Pu.. ñeteros Tropezones” porque en cuanto te descuidas, aquí empieza a caer agua del cielo a jarros y quedas hecho una sopa. Por pura lógica, la parte sólida de una sopa es el tropezón (podría ser la pasta pero hay poco chino o italiano por la zona). El caso es que por puro instinto, Ahí es donde me lava la infalible intuición de un Jedi, decidí llevarme el ordenador metido, además de en la mochila habitual, dentro de una bolsa de plástico. Solo por si acaso. Bueno, se me olvidó el flotador paro como tengo las piernas largas solo eché de menos el bañador, las chanclas, la crema protectora (por joder nada más, aquí el Sol es ese mito del que algunos dicen haber tenido experiencia real (Jo, como me paso)). Y por fortuna, o porque los caminos de la fuerza son muy misteriosos me llevé también mi super chaquetilla de esquí que es: impermeable y con capucha; corta vientos y equipada con material extra no previsto en otras de su mismo género… la ultra chapela de Bilbao. Para los no iniciados les diré que las ventajas del uso de una chapela son considerables. La gente, ya de entrada te respeta o te muestra más respeto porque no sabe muy bien que es eso que llevas en la cabeza y si está o no adiestrado para atacar o qué. Como es ancha tapa hasta lo hombros y por pura reputación, la lluvia solo te moja previa petición vía instancia por triplicado. Dentro de las ventajas de la anchura no hay que olvidar que la gente se aparta de tu camino, si no con respeto, con la máxima agilidad para evitar el contacto de semejante caperuzo de seta, pues dudan de su consistencia y podría provocar lesiones permanentes. Hay que tener cuidado, eso sí, con el paso de vehículos que, concentrados en esquivar a los turistas y palurdos recién llegados a esta húmeda tierra, se obstinan en acabar con sus propias vidas cruzando cuando no deben y mirando en el sentido contrario al óptimo para conservarse íntegros (al menos físicamente. La virtud ya no se lleva)). Pero no nos dispersemos. Mi aventura comienza al salir en busca de lo imprescindible para la vida en este lugar de ensueño. Hablo, por supuesto, de un adaptador para el enchufe. Me son mostrados los establecimientos en los que es mejor adquirir ciertos productos, información que olvido con la rapidez y elegancia con la que una piedra se encamina al fondo de un abismo. Pero obtengo mi adaptador. Ya soy persona. Hola resto del mundo. Auque estés seco te quiero igual.
Tras la vuelta a mi refugio provisional y degustar unas deliciosas alubias blancas cocidas con receta vegetariana, me encamino, equipado contra el agua a la oficina en la que me va a asesorar para la preparación de un currículum y la búsqueda de un empleo al estilo de UK.
Como le dije ayer a alguien, esto parece la capital del buen rollo. Me atiende Clif, un funcionario encantador que con exquisitos modales y cortesía me da una pautas a seguir y me facilita información y documentación como ejemplo. Aquí hay que plantear las cosas distinto a como yo lo tenía en el CV en español y además añades el morbazo de escribirlo en inglés. Verás.
Salgo de la oficina de, llamémoslo orientación, y me dirijo a la oficina de información turística. Aunque Cicerón me ha facilitado un mapa, yo aspiro a uno más completo (ingenuo de mí) o al menos, que no esté a punto de desintegrarse… Me meto en un hotel y cojo un plano de los que hay en una mesa. Es más grande que el que me ha dado Cicerón, solo el trozo de papel, pero las explicaciones son peores. Pido no obstante indicaciones a un recepcionista que, muy amablemente me indica donde estoy y como llegar a la oficina de turismo (aquí todos son majos). De camino, atravesando unos jardines (ahora se que son los West Princess Street Gardens y los East Princess Street Gardens (mira que son originales los nombres)) en los que me he metido porque parece que el alcalde de Madrid tiene por aquí un admirador de su gestión de obras públicas, un simpático muchacho (¿he dicho lo majos que son por aquí?) me ofrece un “Festival Pocket Map.
Caramba!!!
Pero si es como el de mi Cicerón. Pero éste aún no esta en “masa crítica”.
Pues muy bien. Para el saco. Ya le pasaré la anotaciones a prueba de torpes que me han puesto en él. Con planos y todo persisto en mi ruta hacia la oficina de turismo. Que bien cojo otro plano (psé, donde estén los mapamundis de Bilbao…) y me propongo seguir las indicaciones del cohabitante de la casa de Cicerón y comprarme una tarjeta telefónica de a cinco euros, con cinco euros de saldo y dos más de regalo si me registro on-line. Tras un par de intentos lo consigo. Qué ilusión, como no tenía ya tres teléfonos, ahora añado uno británico. Si alguien le interesa saberlo, que me mande un correo… porque no podrá llamarme :-p.
Ahora sí que toca ir a mi, por el momento, centro de culto, el Forest Café. Que sitio tan estupendo… y la gente no fuma dentro y siguen siendo igual de majos (¿he dicho que son muy majos por aquí?). Me recuerda al paraíso.
Por el camino me cae un “chupita de agua”, lo que para ellos es cuatro gotas a mí me deja echando de menos una canoa, o mejor un submarino. ¿Exagero? Pues sí. Pero es mi blog y escribo lo que me da la gana. En todo caso menos mal que el portátil estaba protegido. Como el “paraíso en la tierra” (aunque sea tierra húmeda por el riego constante) está un poco lleno, sobre todo en la parte donde pretendía instalarme a consultar el correo y escribir la crónica que tuvisteis el gusto de leer ayer… ¿Qué no has leído lo de ayer? Pues ya te los estás leyendo y me lo copias diez veces de atrás adelante… A lo que íbamos. Estando la cosa así decido que me voy, primero al wc que ya llevo un rato sin fichar y a continuación a buscar un supermercado donde reponer líquidos de toda índole (solo agua, listos) con algo para picar. El paseo me supone una hora y media con algo más de remojo. Como voy equipado con la chapela, de la que no he dicho que para los iniciados en el tema tiene un factor de protección de +100 contra los elementos y “mal rollito” (espero os haya gustado el detalle a los frikis) nome supone mayor trastorno aunque alguno me dice algo en francés (son majos pero raros (¿he dicho ya que son majos?). Por fin encuentro un super que responde a mis necesidades y me hago con agua un refresco de “no se qué rojo” y un paquete de galletas.
Ale, para el Forest (a partir de ahora lo voy a llamar solamente el Forest porque si a vosotros os cansa leerlo imaginaos a mí escribirlo). Consigo con pericia instalarme más o menos cómodamente bajo el método de –Este sitio es un asco subido a un escalón y me voy a dar un batacazo de espanto así que en cuanto ese se descuide y se levante me siento ahí volando- y descubro que no me funciona Internet. Disgusto pasajero, Me encuentro con “mi fabulosa compañía” del día anterior, llamémosla Fabulosa para abreviar. Encantadora persona que, aparte de hablar siete idiomas (he olvidado cuales porque no podría pronunciarlos) debe ser experta en libros, pues tiene unos volúmenes ciertamente interesantes. El caso es que también surge por ahí Cicerón. Que bien. Aprovecho para informarles de mi nueva teleconexión y les doy el número del nuevo móvil. Como Fabulosa se ha traído una fluta dulce y me ofrece probar a tocarla (la flauta, si hubiese sido Fabulosa el blog lo va escribir su p…madre) me pico a sacar notas y tratar de hacer sonar una melodía conocida (¿Porqué trato siempre de tocar el cumpleaños feliz? Algún trauma de la infancia, sin duda). Pues os diré que es chungo que te cagas. Primero la posición para coger la flauta es rarísima. Segundo, No solo hay que soplar en el orificio (de la flauta cochinos!!!), sino que hay que hacerlo de una manera determinada. De otro modo no suena nada. Además, cuando crees que lo tienes y te mueves a penas un poco te encuentras que aquello ha dejado de sonar. Con todo lo que soplas como buen pardillo novato que eres, te entran unos mareos de espanto. A punto estoy de desmayarme, pero como dice Marelen Dietrich “nunca me desmayo porque no se si voy a caer con elegancia”, así que yo y mi elegancia boqueamos como peces fuera del agua y le decimos a Fabulosa que muchas gracias Pero que aplazamos el palmarla para otra ocasión, es que hoy hemos quedado, para cenar, primita, que ya hay hambre.
Como os podeis imaginar, la mayor parte de rato se me pasa escribiendo la maravillosa crónica con la que os deleité ayer, revisando correo y poniéndoos al corriente del enlace que tenias que pinchar para hacer vuestras vidas más interesantes y, digámoslo claramente, perder vuestro tiempo de mala manera (jo, como me estoy pasando hoy, pero claro, el segundo día era todo “buen rollo” pero yo lo estoy escribiendo todo el tercero). El caso es que cuando por fin Cicerón admite tener algo de hambre (está disgustado porque no ha habido trabajo) me aferro al plan como un poseso. Si antes la chapela imponía un respeto reverencial, ahora, mi cara de lobo hambriento me abre paso por la calle como se abrió el Mar Rojo ante Moisés. Si es que la peor dieta es el hambre y yo llevo escrito en la cara “i´m a vasc beret carrier who´s hungry” con un cartel de “do not feed the spanish guy… with your own flesh”.
De cena una pizza marinera y vuelta al garito. Os podeis imaginar con el ritmo que llevo estaba más que cansado así que tras ultimar un par de detalles informáticos enfilamos para casa y me dejo caer muerto en mi rincón para resucitar esta mañana, demasiado pronto sin duda.
jueves, 20 de agosto de 2009
Día primero: Amanece que no es poco...
El amanecer.
Lo que son las cosas. Después de pasarme días con un cuarto hasta arriba de cosas pendiente de hacer el equipaje con tiempo, al final me paso media noche, la víspera de salida, haciendo y deshaciendo. La mañana me coge roto y con más de treinta kilos de lo que considero imprescindible (quien se entere de lo que me he traído se parte de risa)
Desayuno:
Llega Marco a echarme una mano y acompañarme a desayunar antes de ir a recoger a su pareja al aeropuerto y se desespera con mis preparativos. Sabe lo que le espera a mi buen Sherpa.
Después de un necesario desayuno a base de huevos fritos, bacon, patatas fritas, pan, chocolate caliente y zumo de naranja, nos ponemos en camino al aeropuerto.
Perfecto. Recogemos a la recién llegada y se vienen a asegurar de que me marcho de una vez. Paso el control de policía pero no se quedan tranquilos. “Mándanos un sms cuando estés embarcado” me dicen por el movil. Cuando estoy ya sentado en la cabina les escribo para decírselo y desde el avión puedo oír el suspiro de alivio que sueltan.
El Caribe al final del tunel:
Qué ricos los sándwiches de la British. Hechos en el día y con su puntito de sabor. Una delicia. En Gatwick me toca pasar otra vez por el control de policía y ahí sí que me hacen abrir una bandolera que llevo, pues han visto algo raro… Canguelo. Estos me mandan a Guantánamo.
Falsa alarma. Solo se trata de un botecito de betadine que suelo llevar cuando patino y que tenía ahí olvidado y de un botecito de glicerina de melocotón para los labios. Me prometen un premio si consigo que aquello explote (es decir una estancia gratuita por tiempo indefinido en algún lugar muy especial que nunca podré olvidar) y me voy a buscar la “gate” de mi vuelo.
"Gate" 55 ¿Qué hora es?
Me han dicho que la “Gate” es la 55. Busco la 55 previa visita al excusado (la inspección me ha estimulado las necesites fisiológicas) y espero que salga anunciado en la pantalla mi vuelo, que tiene prevista su salida para las 17:10.
Miro mi relog y veo que son las 15:45. Tengo tiempo y me dedico a hojear un periódico hasta que veo que son más o menos las 16:30.Me acerco a preguntar por mi vuelo al mostrador que se encuentra a la entrada de la “Gate” 55 y me informan que lo avisarán con tiempo. Debo poner cara rara porque el tipo me señala “son las 15:30”. Y es en ese momento cuando reparo en que Uk tiene un uso horario rediferencia con Madrid…
Viajar para conocer :-p…
Aterriza como puedas y no faltes... al personal
Una llegada estupenda.
Tras el ridículo de olvidarme de atrasar la hora del reloj al llegar al Reino Unido, me toca pasar por un para de pifias más.
Ya me he deshecho del equipaje y me han llevado a cenar tras hacer algo de turismo vespertino. Me han invitado a una sidra de pera carísima pero que está de muerte y para colmo quedo en manos de una preciosa chica que me lleva a una “Stand up Comedy”.
“Stand up Comedy” es algo así como lo que había en España del “Club de la Comedia”. Un tipo con bastante gracia se encarga de presentar a los artistas que van actuando y un servidor se esfuerza, con lo que lleva en el cuerpo de tralla, en seguir todo lo que cuentan.
Inútil. Al presentador se le entiende maravillosamente pero habla a toda pastilla. Para cuando pillo el chiste me tengo que reír solo y además, como ya está contando algo, tengo que ponerme las pilas para ir pillando al vuelo lo que está contando ahora.
Se puede hacer.
Lo duro viene con los artistas. No todos hablan de manera que les pueda entender. Algunos terminan las frases hablando muy bajo o con marcado acento escocés. En ocasiones ambas cosas. Un par consigo entenderlos bastante bien y me río a gusto y a tiempo. No es poco. Creedme.
El simpático presentador nos ha ido preguntado a lo largo del show de donde somos cada uno (no hay mucha gente). Soy el único español. Y a nuestro coprotagonista se le ocurre decirme “eres bienvenido desde España” (algo así como “you´re wellcome from Spain”) a lo que yo respondo educadamente “gracias” (“thank you” o mejor dicho un “..nk you”).
Pifia
El tipo me mira y me pregunta “¿Como?” (“What?”).
Yo le respondo otra vez con un “Thank you” perfectamente audible”. En esto el tipo recupera el color de la cara y me dice “Creí haber entendido –Que te jodan- (Fuck you)“. Entonces el que se queda blanco soy yo, pero como todos se ríen, les acompñao en las carcajadas. (Nota táctica: a partir de ahora si quiero dar la gracias diré “Cheers; Thanks; O tiraré fuerte fuerte de las comisuras de los labios en una sonrisa que arriesgue que se me caiga la parte de arriba de la cabeza, pero mejor no ofender a esta gente.
Como es un Show gratuito, al final te ponen un cubo en la puerta por si quieres aportar algo.
Hemos quedado en que "sin faltar"
Yo y mi fabulosa compañía volvemos al que puede convertirse en mi garito de referencia el “Forest café” (no confundir con el Gump)
Ahí me presenta a un tipo que toca la guitarra. Con el ruido casi no me entero de nada y su nombre se pierde en la cacofonía general. El tipo me pregunta algo y consigo entender algo sobre la guitarra. Que si toco la guitarra me parece entender (dicho, claro está, en extranjero). Yo respondo que no Con una sonrisa y el tipo se da la vuelta automáticamente y pasa de mí como solo se pasa de esa gente a la que no piensas prestar atención ni aunque te estés ahogando tengas la cadena del tapón de la bañera en la mano. Me vuelvo a mi acompañante y le comento lo que ha pasado y caigo en la cuenta de que puede que me preguntase si me gusta como toca él la guitarra… Esto, señores, es lo que se llama hacer amigos. Mi relación con este individuo solo puede mejorar… :-p (a no ser que decida partirme la cara).
Más tarde aparece mi Cicerón/Mecenas y decidimos retirarnos a descansar. Mañana más.
Es meterme en el saco y caer como una piedra al vacío…
Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
Lo que son las cosas. Después de pasarme días con un cuarto hasta arriba de cosas pendiente de hacer el equipaje con tiempo, al final me paso media noche, la víspera de salida, haciendo y deshaciendo. La mañana me coge roto y con más de treinta kilos de lo que considero imprescindible (quien se entere de lo que me he traído se parte de risa)
Desayuno:
Llega Marco a echarme una mano y acompañarme a desayunar antes de ir a recoger a su pareja al aeropuerto y se desespera con mis preparativos. Sabe lo que le espera a mi buen Sherpa.
Después de un necesario desayuno a base de huevos fritos, bacon, patatas fritas, pan, chocolate caliente y zumo de naranja, nos ponemos en camino al aeropuerto.
Perfecto. Recogemos a la recién llegada y se vienen a asegurar de que me marcho de una vez. Paso el control de policía pero no se quedan tranquilos. “Mándanos un sms cuando estés embarcado” me dicen por el movil. Cuando estoy ya sentado en la cabina les escribo para decírselo y desde el avión puedo oír el suspiro de alivio que sueltan.
El Caribe al final del tunel:
Qué ricos los sándwiches de la British. Hechos en el día y con su puntito de sabor. Una delicia. En Gatwick me toca pasar otra vez por el control de policía y ahí sí que me hacen abrir una bandolera que llevo, pues han visto algo raro… Canguelo. Estos me mandan a Guantánamo.
Falsa alarma. Solo se trata de un botecito de betadine que suelo llevar cuando patino y que tenía ahí olvidado y de un botecito de glicerina de melocotón para los labios. Me prometen un premio si consigo que aquello explote (es decir una estancia gratuita por tiempo indefinido en algún lugar muy especial que nunca podré olvidar) y me voy a buscar la “gate” de mi vuelo.
"Gate" 55 ¿Qué hora es?
Me han dicho que la “Gate” es la 55. Busco la 55 previa visita al excusado (la inspección me ha estimulado las necesites fisiológicas) y espero que salga anunciado en la pantalla mi vuelo, que tiene prevista su salida para las 17:10.
Miro mi relog y veo que son las 15:45. Tengo tiempo y me dedico a hojear un periódico hasta que veo que son más o menos las 16:30.Me acerco a preguntar por mi vuelo al mostrador que se encuentra a la entrada de la “Gate” 55 y me informan que lo avisarán con tiempo. Debo poner cara rara porque el tipo me señala “son las 15:30”. Y es en ese momento cuando reparo en que Uk tiene un uso horario rediferencia con Madrid…
Viajar para conocer :-p…
Aterriza como puedas y no faltes... al personal
Una llegada estupenda.
Tras el ridículo de olvidarme de atrasar la hora del reloj al llegar al Reino Unido, me toca pasar por un para de pifias más.
Ya me he deshecho del equipaje y me han llevado a cenar tras hacer algo de turismo vespertino. Me han invitado a una sidra de pera carísima pero que está de muerte y para colmo quedo en manos de una preciosa chica que me lleva a una “Stand up Comedy”.
“Stand up Comedy” es algo así como lo que había en España del “Club de la Comedia”. Un tipo con bastante gracia se encarga de presentar a los artistas que van actuando y un servidor se esfuerza, con lo que lleva en el cuerpo de tralla, en seguir todo lo que cuentan.
Inútil. Al presentador se le entiende maravillosamente pero habla a toda pastilla. Para cuando pillo el chiste me tengo que reír solo y además, como ya está contando algo, tengo que ponerme las pilas para ir pillando al vuelo lo que está contando ahora.
Se puede hacer.
Lo duro viene con los artistas. No todos hablan de manera que les pueda entender. Algunos terminan las frases hablando muy bajo o con marcado acento escocés. En ocasiones ambas cosas. Un par consigo entenderlos bastante bien y me río a gusto y a tiempo. No es poco. Creedme.
El simpático presentador nos ha ido preguntado a lo largo del show de donde somos cada uno (no hay mucha gente). Soy el único español. Y a nuestro coprotagonista se le ocurre decirme “eres bienvenido desde España” (algo así como “you´re wellcome from Spain”) a lo que yo respondo educadamente “gracias” (“thank you” o mejor dicho un “..nk you”).
Pifia
El tipo me mira y me pregunta “¿Como?” (“What?”).
Yo le respondo otra vez con un “Thank you” perfectamente audible”. En esto el tipo recupera el color de la cara y me dice “Creí haber entendido –Que te jodan- (Fuck you)“. Entonces el que se queda blanco soy yo, pero como todos se ríen, les acompñao en las carcajadas. (Nota táctica: a partir de ahora si quiero dar la gracias diré “Cheers; Thanks; O tiraré fuerte fuerte de las comisuras de los labios en una sonrisa que arriesgue que se me caiga la parte de arriba de la cabeza, pero mejor no ofender a esta gente.
Como es un Show gratuito, al final te ponen un cubo en la puerta por si quieres aportar algo.
Hemos quedado en que "sin faltar"
Yo y mi fabulosa compañía volvemos al que puede convertirse en mi garito de referencia el “Forest café” (no confundir con el Gump)
Ahí me presenta a un tipo que toca la guitarra. Con el ruido casi no me entero de nada y su nombre se pierde en la cacofonía general. El tipo me pregunta algo y consigo entender algo sobre la guitarra. Que si toco la guitarra me parece entender (dicho, claro está, en extranjero). Yo respondo que no Con una sonrisa y el tipo se da la vuelta automáticamente y pasa de mí como solo se pasa de esa gente a la que no piensas prestar atención ni aunque te estés ahogando tengas la cadena del tapón de la bañera en la mano. Me vuelvo a mi acompañante y le comento lo que ha pasado y caigo en la cuenta de que puede que me preguntase si me gusta como toca él la guitarra… Esto, señores, es lo que se llama hacer amigos. Mi relación con este individuo solo puede mejorar… :-p (a no ser que decida partirme la cara).
Más tarde aparece mi Cicerón/Mecenas y decidimos retirarnos a descansar. Mañana más.
Es meterme en el saco y caer como una piedra al vacío…
Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
miércoles, 19 de agosto de 2009
¿Quien dijo "falta de stress"?
Menuda angustia.
Hoy ha sido un día raro. Paradójicamente he conseguido un buen número de cosas que tenía que conseguir hoy sí o sí. Lamentablemente otras no las he podido hacer.
Por la mañana saldré de casa de mi padre para no volver en a saber cuanto tiempo. Si todo va lo bastante bien no volveré sino de visita a ver como le van las cosas a él.
Bien por la "guardia" que ha cerrado filas en torno a mí y me ha permitido recuperar la presencia de ánimo para atacar la empresa con entusiasmo. Chic@s, muchas gracias a tod@s.
Menuda angustia.
Hoy ha sido un día raro. Paradójicamente he conseguido un buen número de cosas que tenía que conseguir hoy sí o sí. Lamentablemente otras no las he podido hacer.
Por la mañana saldré de casa de mi padre para no volver en a saber cuanto tiempo. Si todo va lo bastante bien no volveré sino de visita a ver como le van las cosas a él.
Bien por la "guardia" que ha cerrado filas en torno a mí y me ha permitido recuperar la presencia de ánimo para atacar la empresa con entusiasmo. Chic@s, muchas gracias a tod@s.
domingo, 16 de agosto de 2009
Me han dicho que Edimburgo está estupendo para escalar. A ver como meto el equipo entre el equipaje. Además me han dicho que hace un frío pelón ¿Esta gente no iba por ahí con falditas y demás historias?¿Como aguantaban el frío? Algún listo dirá que con el Whisky.
El título de manipulador no aparece por ningún lado. Espero encontrarlo in extremis antes de irme.
Puede que me lleve los patines y quizá deba cambar del padel al scuash. Ya veremos. También me han recomendado la bici como medio de transporte.
Hoy no he organizado nada del viaje. Me he limitado a ver a viejos amigos. Ayudar con sus recados y montar algún mueble.
Viva la falta de stress.
"Calma y Tranquilidad"
El título de manipulador no aparece por ningún lado. Espero encontrarlo in extremis antes de irme.
Puede que me lleve los patines y quizá deba cambar del padel al scuash. Ya veremos. También me han recomendado la bici como medio de transporte.
Hoy no he organizado nada del viaje. Me he limitado a ver a viejos amigos. Ayudar con sus recados y montar algún mueble.
Viva la falta de stress.
"Calma y Tranquilidad"
jueves, 13 de agosto de 2009
Menudo agobio el preparar la maleta.
¿Donde metí el titulo de manipulador de alimentos?¿Y mi certificado del curso de cocina?
¿Será práctico llevarse unos patines a un pais donde todos los días existe un 50% mínimo de provabilidad de precipicaión?¿Que otros deportes se puede practicar para esparcir el uerpo y el alma?
Padel parece que no.
Tiene una escuela de esgrima con muy buena pinta (almenos en internet), pero ponte a acarrar toda la saca de armas con lo 23 k de peso máximo por equipaje. No de coña. Mejor me llevo los jerseis, las botas y el chubasquero.
Seguro que juegan al tútbol así que me llevaré también las botas de F7 y le daré patadas al balón. Me puedo llevar una pala de padel y dar bolazos contra una pared.
Lo que parece que anuncian con cierto entusiamo es el surf. Mira por donde me puede acabar dando por ir a aprender a hacer surf a Escocia pero con el relente que debe hacer por ahí acabaré "Escocío" :-P
Lo siento. Podía evitarlo pero no he querido :-D
¿Donde metí el titulo de manipulador de alimentos?¿Y mi certificado del curso de cocina?
¿Será práctico llevarse unos patines a un pais donde todos los días existe un 50% mínimo de provabilidad de precipicaión?¿Que otros deportes se puede practicar para esparcir el uerpo y el alma?
Padel parece que no.
Tiene una escuela de esgrima con muy buena pinta (almenos en internet), pero ponte a acarrar toda la saca de armas con lo 23 k de peso máximo por equipaje. No de coña. Mejor me llevo los jerseis, las botas y el chubasquero.
Seguro que juegan al tútbol así que me llevaré también las botas de F7 y le daré patadas al balón. Me puedo llevar una pala de padel y dar bolazos contra una pared.
Lo que parece que anuncian con cierto entusiamo es el surf. Mira por donde me puede acabar dando por ir a aprender a hacer surf a Escocia pero con el relente que debe hacer por ahí acabaré "Escocío" :-P
Lo siento. Podía evitarlo pero no he querido :-D
miércoles, 12 de agosto de 2009
Más objetivos
Vale.
En un principio la idea era ir a Edimburgo a trabajar. Acumular experiencia en cocina y aprovechar el entorno de habla inglesa para mejorar el idioma.
Ahora, además, quiero (gracias Capu) sacarme algunos títulos de idioma. Que luzca bien el currículum.
Con las pocas horas de luz que debe haber allí en invierno estudiar puede ser una "afición"muy rentable. Como diría mi madre "acabaré enseñándole el inglés a los ingleses". Uuuuuuups británicos, perdón ;-)
En un principio la idea era ir a Edimburgo a trabajar. Acumular experiencia en cocina y aprovechar el entorno de habla inglesa para mejorar el idioma.
Ahora, además, quiero (gracias Capu) sacarme algunos títulos de idioma. Que luzca bien el currículum.
Con las pocas horas de luz que debe haber allí en invierno estudiar puede ser una "afición"muy rentable. Como diría mi madre "acabaré enseñándole el inglés a los ingleses". Uuuuuuups británicos, perdón ;-)
lunes, 10 de agosto de 2009
Primer paso
Bueno.
En realidad lo único que ahora he hecho ha sido comprar el billete (solo de ida), para allende el mar (en este caso el Canal) y dos hermosos trozos de tierra como son media Península Ibérica, el hexágono de Francia y toda Inglaterra.
Destino, Edimburgo Escocia.
Nunca he estado en el Reino Unido, lo más al Norte que he llegado del planeta ha sido un poco más arriba de Dubín y ya ni me acuerdo. Por lo menos no me resultará totalmente desconocido el vivir en un lugar en el que conducen por el "otro" lado de la calzada. Como dice el chiste "If in the continent we drive on the right side. In wich side do they drive in the Bitish islands and Eire?
Ahora, con el apoyo de todos y las críticas a favor y en contra de muchos me toca a mí dar cada paso y hacerme responsable de aquello que consiga :-)
En realidad lo único que ahora he hecho ha sido comprar el billete (solo de ida), para allende el mar (en este caso el Canal) y dos hermosos trozos de tierra como son media Península Ibérica, el hexágono de Francia y toda Inglaterra.
Destino, Edimburgo Escocia.
Nunca he estado en el Reino Unido, lo más al Norte que he llegado del planeta ha sido un poco más arriba de Dubín y ya ni me acuerdo. Por lo menos no me resultará totalmente desconocido el vivir en un lugar en el que conducen por el "otro" lado de la calzada. Como dice el chiste "If in the continent we drive on the right side. In wich side do they drive in the Bitish islands and Eire?
Ahora, con el apoyo de todos y las críticas a favor y en contra de muchos me toca a mí dar cada paso y hacerme responsable de aquello que consiga :-)
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Un soleado día en Edimburgo
