domingo, 23 de agosto de 2009

Día cuarto

¡¡¡Atención!!!
Esta entrada contiene valoraciones personales ciertamente desagradables.
Hoy no es el “Bloguer” gracioso el que se manifiesta.
Avisados estais



Día cuarto
Dicen que los reencuentros son bonitos. Y una mierda. Después de muchos años me reencuentro con Gollum. Qué desagradable. No se quién diablos tendrá el dichoso anillo pero podría irse a hacer puñetas lo más lejos posible y llevarse a esta criatura detrás.
En vista de la situación doméstica se impone, con carácter de urgencia, encontrar alojamiento lo menos relacionado que sea posible con nuestro, hasta ahora, anfitrión. Como voy a pagar por los catorce días de alojamiento en la “Cueva de Gollum”, no tengo reparo en acomodarme, ahora que por fin hay un habitación vacía, tal y como haría en mi propia casa o habitación. Pero en cuanto encuentre donde quedarme un mes, para allá que voy.
Lo cierto es que me impuesto algunas limitaciones. Con el precio soy quizá un poco demasiado flexible pero no quiero tener que irme muy lejos del centro de la ciudad, eso me complicaría seguramente el moverme para la búsqueda de trabajo. Me han dicho que la alternativa obvia en estos casos son los albergues, pero en esta época, es decir, en pleno festival, os podéis imaginar que están hasta la Unión Jack. Si alguien tiene alguna brillante idea que se ponga las pilas y use el resto de las teclitas del teclado, esas que tiene unos simbolitos tan graciosos, sí, y que empiece a poner una réplica o comentario diciéndome donde se encuentra ese refugio de los dioses y si encima tiene mano y me sale tirado de precio, pues mira tú que bien. Mientras, he fichado un anuncio de un piso que mola cantidad. Lo cierto es que entre los muebles tiene un piano y eso me puede. Ahora, que ya puede estar afinado por que no regalan el precio… Ya puestos, a ver si me hace una rebajita, y me incluye clases de piano (Y las comidas, masajes todos los días, un coche con chofer en la puerta… no te jode) pero me hace ilusión soñar un poco pues además está casi en el centro. Ale. Todos a encender velitas vuestros respectivos santitos a ver si pillo este piso, un trabajo de p…ta madre y de paso, una primitiva de escándalo. Bueno, no pidáis o de la primitiva no sea que el santito esté con la vena graciosa y me pille una loca salvaje y me deje para los restos (para vuestras información, guarros, me quedaría para los restos solo el susto y mira que yo soy también…). Pero volviendo a la esencia o presunta esencia de la crónica, el Día cuarto no tiene otros grandes sucesos que comentar. Taburetes que vuelan, temperamento desequilibrado y un futuro maestro Zhen (eso soy yo) haciendo gala de un autodominio que ya le gustaría a un astronauta, voces destempladas, neurosis y complejos desatados. Visitantes del piso que alucinan y salen zumbando pues tiene previsto ver una obra distinta y esta no les transmite autenticidad (y mira que la tiene el jodido reality show), la otra tiene la ventaja de que si bien son aficionados, también han ensayado. A mí, como no me había avisado de qué, como y cuando iba a montarse el pestáculo me he venido sin nada preparado, pongo gesto impasible mientras me gritan “ni una palabra me entiendes” pero dicho con mucha pasión, esos sí. Si el que nace payaso y se vuelve gilipollas tiene mucho ganado. La neurosis profunda es contraproducente, pero si en el futuro alguien se acuerda de Gollum podrá decir “Un incomprendido. No le entendía ni su madre” (y esto último es cierto. Puedo dar fe). Así que el pobre desgraciado mientras suelta su diatriba, me hace comprender la necesidad de, como dicen por aquí, volar de aquí. Esto es, esfumarme cuanto antes.
Ni primos ni hermanos, que te den, Gollum.
El caso es que tengo la inmensa suerte de que el fulano se tiene que ir. Diréis “ooooooooh, Se acaba el chow”, pues sí, os jodeis, que no sabeis lo que es aguantar candela delante de semejante alimaña. Mientras montaba su espectáculo he temido que me cayese encima algún taburete, pues tengo encima el portátil, o incluso que en un arrebato le de por tirármelo al suelo, de hecho a amenazado con ello. Gollum flipa en colores, aunque no se da cuenta. El caso es que yo había conseguido colarme en la red inalámbrica de alguien y estaba escribiendo un correo. En cuanto Gollum se va a pescar algún pez para su almuerzo, me dispongo a buscar alojamiento como pez que busca el agua y tiene a Gollum detrás.
A ver si tengo suerte y me responden pronto y positivamente. Lo cierto es que hecho la tarde entre búsqueda de alojamiento y preparar la crónica del Día tercero. Como el tercer inquilino aparece a media tarde y se evapora dejándome incluso las llaves, aprovecho para limpiar el nuevo cuarto e instalarme. Al menos puedo poner unas paredes y una puerta entre Gollum y yo. Esta es la clase de lujos que no valoramos habitualmente. Por ejemplo ¿Ventajas de estar en Guantánamo siendo un principal sospechoso de respirar por la nariz y por al boca alternativamente? Que en Guantánamo, todavía, no te puedes encontrar a Gollum.
Joder!! es que me acabarán dando envidia los fulanos de allí y todo…
Sigamos por ese camino que me está gustando. ¿Ventajas de estar sordo? No oyes a Gollum.
Estar ciego en este caso no supone una ventaja porque el sonido, que es yo creo el principal activo de Gollum, te llega igual con el percance de tenerlo más difícil para marcharte si eso es lo que quieres o de verlo llegar si aparece.
El lunes pondremos a prueba los currículums que he ido preparando (tomad nota, ya que vais a poner una vela…)
Bueno Hobbits. Podeis estar tranquilos, que Gollum está conmigo…

1 comentario:

  1. ¡Hola David! Ya me he unido a tu clan de seguidores. Vamos ya ese español dicharachero que nos va a narrar sus crónicas. Majos serán los
    escoceses, pero tú también. Bueno menos cuando contienes tus enfados y luego saltas con odio y a la yugular, o cuando pierdes la paciencia con alguien, o cuando no te salen las cosas según has planeado, o... bueno, lo mismo no eres tan majo. Es broma. Que a ver si te hacen un hueco por allí, que no van a arrepentirse. Besos de Irene, la chica de los abrazos fuertes (sólo con gente selecta, ya sabes).

    ResponderEliminar

El castillo del centro de Edimburgo

El castillo del centro de Edimburgo
Un soleado día en Edimburgo