domingo, 30 de agosto de 2009

Día octavo, Erase una vez...Ratatuille

Al final me quedé con ganas de dormir más. Pero hoy es ese gran día. El primero del resto de mi vida. Tengo que ir al restaurante donde me citaron el domingo pasado y jugar mis cartas. Voy con todo ¿Qué tienes? Yo duples castellanos. Es lo que tiene ser de Madrid. Pero como lleves juego me haces la bandera del Japón ahí donde no luce el Sol… Y no hablo de Edimburgo ni del Reino Unido en General. Hablo del cuando te pones a leer esto no te esperas palabras malsonantes y solo las utilizo con la intención de dar una mayor expresividad y realismo a ciertos puntos de los relatos.
Al asunto. Me desayuno mi plato de pasta con una taza de leche.
Me preparo el macuto y me pongo en camino al que espero sea mi lugar de trabajo por un tiempo prolongado, o al menos tan prolongado como a mí me de la gana. Llego bien aunque un poco justo para mi gusto.
-Good morning. I´ve been told last Sunday to come today to be tested as a Chef in the kitchen
-Vale pasa que ahora viene el cocinero
En español. Pues vaya. Me va a lucir el idioma aquí pero bien, ya te digo…
No hay problema, el segundo de cocina aprecia el inglés como su primera lengua, que lo es. Me dice que me cambie y que ahora vendrá una chica y se ocupará de enseñarme el servicio de cocina. Mientras, me pongo añadir sustancia a lo que se convertirá, uno de estos días, en una Demi glace o salsa española. Llega mi tutora, una chica mejicana encantadora. La voy a llamar Mary. Nos ponemos manos a la obra. La rutina de cualquier cocina a primera hora, chequear tareas pendientes y preparar la misse en place. Tú córtate esos embutidos que van a hacer falta. Usa la cortadora “Mediterráneo” (juguetes para compartir), que va como una seda.
Dichosa máquina. Hasta que le pillo el truco me dejo un nudillo el la sacrificada tarea de cortar chorizo. No es grave. Se arregla echando un poco de sal y deja de sangrar. Escuece que se mata, eso sí, pero que no vean que me he cortado, aún no. Total, puedo decir que lo que no tengo de dedo ya me faltaba de antes y como tampoco les dije si tocaba o no el piano, pues a correr.
Me fundo varias barras de chorizo, salchichón, lomo y buen trozo de cecina. Después a picar perejil y cebolla para la misse en place. Voy conociendo a mis nuevos amiguitos. No tiene mala pinta la cosa. Lo malo es que la mitad, o casi, se marcha para la semana próxima. Por eso estoy yo aquí.
Mi simpática guía, la que es mejicana, habla tanto español como inglés perfectamente y me va enseñando algunas cosas de la missse en place, pero al rato le toma el relevo otra compañera (en breve futura excompañera), llamémosla Manny, calatalana y muy pero que muy salerosa, que me va enseñando poco a poco los platos del servicio ahí donde estamos, La Partida de Frío. Esto es preparar entrantes y postres. Cuando sea grande y fuerte estaré entre los fogones para el servicio, pero eso aún está por llegar…
El caso es que he estado un reto con la preparación de lo que no s iba a hacer falta y ahora nos ponemos con el servicio propiamente dicho, esto es: Una de esto!! Va!! Una de aquello!! Va!! Otra de “nosequé”!! ¿Qué ha dicho? Ha dicho tal… El maravilloso mundo de la cocina en su apogeo (aparentemente).
Me enseñan unas cuantas cosa más de cómo va el servicio y la preparación. Como ya llevo unas horas y no me han dado instrucciones precisas, solo que viniese hoy de prueba, Murdoc (le voy a llamar así) me dice que no tiene ni idea de lo que se supone que tenía que hacer yo ahí, que me marche y deje mi número de teléfono, que ya me llamará, esta tarde seguro, para decirme si vengo y cuando vengo. Ok. Pues me despido hasta luego de todos y salgo por la puerta. Ya en la barra del bar, a la salida, me doy cuenta de lo cargada que tenía la cabeza. Caray!! Sí que aturde el ritmo de la cocina. Y eso que no he hecho nada (me he cortado un nudillo y hecho una ampolla de toda una falange de un dedo a base de cortar, pero realmente no he sudado… bueno, cortando el puto embutido sí, pero se supone que tenía que ser fino pero seguir siendo algo y que no se pudiese leer el periódico a través a no ser que fueran los titulares).
Me voy a mi alojamiento dando un paseo. Intento pasarme por la tienda ropa para trabajar y hacerme con una segunda chaquetilla pero llego a las 17:10 y cierran a als 17:00. No hay ni Cristo y las persianas están cerradas. Mañana tendrá que ser. Sigo mi camino. Hasta me siento en un parque. Cuando me levanto y me pongo en marcha rumbo a mi casa, me pierdo. Qué vergüenza!! Por fín encuentro el camino a mi alojamiento y me dispongo a platearme lavar la chaquetilla cuando me llama McEllen. La conversación fue en “extranjero pero os la transcribo traducida (si es que soy la ostia):
-Hey ¿David? Soy McKellen ¿Puedes venir?
-Sí ¿Cuándo?
-Esta noche cuando puedas
-Ok. El tiempo de comer algo y salir para allá ¿Hora y media está bien? Estoy ahí sobre las 19:30 ¿Ok?
-Ok
Pues que bien que parece que me quieren de vuelta.
Ahí que voy.
A tiempo para disfrutar del servicio de la noche.
McEllen me dice que mire, que no me complique. Yo le digo a mi tutora que si voy haciendo me quedaré antes con las cosas. Esto es importante teniendo en cuenta que me quedaré solo el martes, en caso de que me cojan como cocinero aquí.
Ahorraré detalles. Solo dejar dicho que me encantó. Pero claro, hoy saltaba con red. A ver como pinta con “fuego real”. McEllen me enseña el cuadrante en el que me han apuntado para venir el resto de la semana desde las 14:00 hasta el cierre (ahí me va a doler. Se sabe cuando se empieza pero nunca cuando se acaba).
Al final de la noche, tras haber recogido y limpiado todo (entre todos, yo el que menos) me puedo ir a escribir la crónica del martes (día anterior) y a descansar…

2 comentarios:

  1. ¿Chorizo? ¿Salchichón? ¿Lomo? ¿Cecina? ¿¿En Escocia?? Caramba, cómo están de manchegos estos escoceses.

    ResponderEliminar
  2. Sí. Es lo que tieneun resturante español. Y hoy (yo estaba a míércoles 2 de septiembre) que ha llegado el pedido de España nos hemos descargado quesos, embutidos, vino, aceitunas... yo estaba esperando que salise un torero con montera capote chaquetilla y pantalón de paquete apretao... y el toro, claro.

    ResponderEliminar

El castillo del centro de Edimburgo

El castillo del centro de Edimburgo
Un soleado día en Edimburgo