Pandoro.
Gollum es un personaje que me acaba gustando y está lleno de humanidad. Ahora he decidido llamar al antiguo Cicerón, Pandoro. Todo en honor de la mítica señora que se trajo una cajita al mundo que no tenía que abrir, pero que, mira tú por donde, abrió. Además que este nombre tiene un no se qué y que se yo que yo no sé.
El caso es que pese a madrugar me acabo encontrando con Pandoro. De hecho es él el que me encuentra a mí (ah, pardillo yo).
Knok, knok
Abro la puerta
(Pandoro) - ¿Cuándo vas a estar en casa?
(Yo) - Casi seguro entre las 18:00 y las 18:50
(Pandoro) sorprendido- ¿Solo en ese rato? Hay gente que quiere venir a ver la habitación…
(Yo) – Solo en ese rato. Puede que llegue antes o no. No lo se.
Termina por fin el encuentro con la aparición y me dispongo a ir bien madrugadito (bueno, en realidad no. Si Pandoro me ha pillado es porque ya son las 10:00 pues este lo de madrugar no creo que le suene de mucho) a la ya mítica super oficina de orientación. Hoy paso de que me orienten, me aconsejen o me líen en general.
Le dogo de primeras a la Mrs del mostrador:
-Hello. I´m David. I´ve been here several times last week and also yesterday :-D (gran sonrisa). I think tha my CV is ready. I´ve just made the last rorrections after what the advisors had told me an now I think is ready and I would like to make some copies if possible.
-Of course, of course. Between, between (Entre, entre) ¿Can you manage with the computer? Great so make your copies. (le faltó decir make your sefl at home, algo así como siéntete en tu casa, pero debió figurarse que me quitaría las botas al momento y lo de mis pies puede ser algo para lo que su mente y sentido del olfato y el gusto aún no están preparados).
El caso es que me hago mis copias.
En previsión de la coyuntura me he traído un “pedraive” con dos CVs distintos, Uno para cocina y otro para recepción/Admón. Como se que me puedo sacar por lo menos veinte saco diez de cada, que tampoco voy yo a batir un record ni nada.
-Bye, bye
-Bye, bye (pero que majos que son todos)
Como mañana tengo la prueba
Nota: La susodicha prueba era hoy miércoles pero la crónica la escribo al día siguiente, que es cuando me he enterado de qué me ha pasado el día anterior. Si fuésemos capaces de saber lo que nos va a pasar en el día, muchas veces no nos moveríamos de casa. Michael Jackson, por ejemplo, se habría cambiado de médico. Pero como la cosa, al menos conmigo y con Mike no va así, escribo al día siguiente y como suelo publicar por las noches, mis estimados lectores, se suele dar la circunstancia de que no lo leeis hasta el día siguiente. Soleis saber que no la he palmado porque he publicado lo del día anterior, lo cual debe ser un consuelo para todos (el que no la haya palmado) pero si no es así, os aseguro que sí lo es para mí, incluso con Pandoro (al final pensaré que este fulano es la Sal de la Vida y todo no te jode).
El caso es (que me distraeis constantemente por cualquier tontería) que como mañana tengo la prueba, tengo que hacerme con la “Equipación básica de Cocinero”. Esto es, Chaquetilla, pantalón, gorrito, delantal y trapito. Lo que para un torero sería la chaquetilla, el aplasta paquete, la montera (con todas sus putas y descuideros, capote y punto. Y punto que ya está bien.
Así que desde la oficina de orientación me dirijo tranquilamente, dando un paseo, para la zona donde me han dicho que voy a encontrar la tienda. Voy por una calle con bastante lustre y como paso delante de un hotel y me acabo de hacer con una carpetita y unos sobres entro y pregunto para dejar un CV. Los chicos de botones, son correctísimos pero la recepcionista, una vez que le hablo de dejar un CV se vuelve un témpano de hielo. Paso. Dejo el CV y me piro.
De camino paso por delante de la oficina de turismo. He asumido el compromiso de llevar un regalo a un amigo de una amiga. Como el pueblo esta donde Cristo perdió el mechero me informo sobre el transporte a dicho lugar. Resulta que el hallazgo no está documentado. Esto es que solo unos pocos saben que realmente ahí se encuentra el lugar exacto donde Cristo dejó de tener con qué encenderse los cilindrines, causa por la que no está muy bien comunicado. El caso es que entre unas cosa y otras constato que me encantan las australianas. Se trata de Catherine, una encantadora señorita que no duda en echar media hora conmigo pese a la cola que viene detrás. Se deshace en atenciones y referencias varias, me imprime los horarios que haga falta y a mí me faltan los reflejos para pedirle que me apuntes el teléfono encanto, que te tengo que invitar a un algo solo para poder ver esa encantadora sonrisa fuera del trabajo y que me cuentes más de cómo has acabado en Edimburgo viniendo de un sitio tan fascinante como debe ser Australia.
Como no se me ha ocurrido ponerme a hacer el majadero a tiempo tiro en sentido de la tienda.
La tienda está que te cagas. Me parece más barato de lo que recuerdo haber visto en Madrid. Claro que en Madrid se cotiza en euros y aquí en paunds (Pounds) o sea libras, que son un poco más caras que los euros. El caso es que me hago con una chaquetilla unos pantalones, un delantal, un gorrito y un trapo de cocina ¿Quieres que lo repita? Pues te lo lees otra vez o te lo copias y pegas. A mí plim.
Con mi equitación completa me voy a escribir la crónica que tengo pendiente y de paso, a buscar piso en Internet. Hoy, además, he quedado para ver el piso de la errática del teléfono. Me he puesto a chequear cosas con el portátil y hace un Sol de terror. La gente se va a pensar que está en otro país o algo. Pues justo cuando estoy llegando a ver el piso se pone a llover. Si lo se me callo.
El piso es minúsculo. Está tirado de precio y la habitación no es demasiado pequeña, pero no tiene salón, la cocina es para entrar de lado, no tiene congelador y tampoco conexión de teléfono para poner Internet. Cero que no me lo quedo.
Me vuelvo a casa y me hago un super plato de pasta para cenar, reservándome una dosis generosa para el desayuno de mañana que tendré faena, ya verás.
Aparece Pandoro. No queda más remedio que conversar. La culpa es de él que la da por empezar. No llega la sangra al río. En breve me he zampado la pasta que me quería zampar y enfilo a mi habitación a desconectar que mañana por la mañana sale a la venta el pescado y quiero pillar un buen ejemplar.
No me duermo demasiado tarde pero podría haberlo hecho antes.
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El castillo del centro de Edimburgo
Un soleado día en Edimburgo

A por ellos, que son de donde sean. ¿Te has planteado alguna vez escribir una novela? Con lo dicharachero que eres y las comparaciones y metáforas que haces que me gustan bastante, más el humor, podrías barajar la posibilidad.
ResponderEliminarBesos.
Así, así. Dándome cobita para que no deje de escribir... pero luego, igual que lo que cocino hay que comérselo, lo que escribo, hay que leérselo ;-)
ResponderEliminarGracias Guapísima, Besa a Chema de mi parte ;-)