Cicerón nos ha dejado. Creo que para siempre, pero eso no se constatará hasta el cuarto día (juego con ventaja, lo sé). Pero en su lugar tenemos con nosotros al no menos fascinante Smeagol. No tardará en transformarse en Gollum pero no adelantemos acontecimientos.
Amanecemos. Es bastante tarde y yo tengo lo deberes sin terminar. Tengo que darle un buen empujón al Currículum y así poder ponerme manos a la obra cuanto antes. Le doy vueltas al coco pero no saco nada en claro así que me decido por reescribir lo que llama “work history” y que se supone que hay que poner detrás. La cosa tiene su miga pues he de transcribirlo en inglés. Podría ser peor.
Consigo tenerlo preparado con el tiempo justo como para que le echen un vistazo en la super oficina esa en la que me asesoran sobre como buscar trabajo.
Lo cierto es que no llego tan tarde pero no me toca con el mismo y encantador caballero que ayer. Esta vez es una mujer. Del Norte, nada menos. No es en absoluto antipática pero su colega ha puesto el listón muy alto y lo echo de menos. Me señala un par de errores sobre lo que he puesto en el CV y me da alguna direcciones para, directamente, chuletear lo que pueden querer leer los posibles empleadores. Bueno, nos apañaremos. Lo que sí que me dice es que, aunque son las 16:30 (cierran a las 17:00), van a cerrar ya los equipos que ponen a disposición de los usuarios para ver ofertas de trabajo e imprimir currículums, hasta 20 al día. Que majos son. ¿he dicho ya antes que son majos? por si acaso lo digo ahora. El caso es que con “majura” y todo lo que Norteña me está diciendo es que pire, vamos que cuando cruce la puerta se quedará mucho más tranquila y podrá concentrarse en cerrar el chiringuito y marcharse a su casa o donde sea. “Que es viernes colega, y no voy ha perder el tiempo con un pesado que le está dando vueltas a su currículum y que como me descuide me pone a hacer fotocopias un viernes justo antes de salir. Con la de pintas que me tengo que beber yo esta noche y el fulano este, que si que tal está mi currículum. Pues muy bien, anda y te lo vuelves a mirar a casa. Que el lunes abrimos otra vez.” Así que dejo a Norteña con sus cosa y como dicen por ahí, me enhebro. Hago mutis. Vamos que me piro a darme otro paseo por las tierras escocesas que tengo un acrónica del segundo día aún por escribir. Paseíto parecido al del día anterior y llegada a mi segundo nuevo hogar (aunque prácticamente el primero por lo a gusto que se está), el Forest. Hoy hay sitio en cuanto entro. Pero me lo monto de tal manera que voy rebotando de un lado a otro hasta que me acoplo (de puta madre pero esto no lo voy a escribir que queda grosero) estupendamente (lo que son los sinónimos ¿eh?) en una mesa en la que, aún no lo sé, pero voy a pasarme las próximas nueve horas. ¿Qué os creéis que la crónica se escribe sola monadas? Pues no mira, se da la circunstancia de que tiene tinta pero a sacos. La que yo sudo cada vez que intento recordar que de la “d” con la “a” dice “da” y así con textos de hasta dos páginas. No te jode. Y se creerán que da tiempo a hacer turismo aquí a mis primos. Lo que pasa es que aquí, que no lo he dicho aún, creo, son muy majos y mientras estoy ahí sentado como un cretino le pido a las buenas paisanas (si puedo elegir, elijo paisanas. No se que tendrán) “Oye bonita. Coge esta cámara y tírame unas fotos por ahí. Que parezca que veo mundo. Sí guapa es que yo estoy aquí sentado y moverme me pilla lejos. Eso es, aprietas ese botoncito y sale el pajarito (como te entre a ti un pajarito que yo me sé te vas a enterar tú rica. Que esos fulanos no te están mirando, te están escaneando…” Y claro, así estoy que no veo mundo ni esas cosas.
El caso es que, lo que estaba diciendo antes de que me distrajerais es que entré en el Forest. Fue entrar y a los dos minutos caer una chupa de agua espantosa. Como yo ya estaba dentro del local sentado y en la más pura gloria (estar seco y caliente en un país donde en cuanto te descuidas eres un tropezón en un caldo callejero es estar en la gloria. Y si le añades una “cappofti” (invento ruso debe ser) bien calentita, ya ni te cuento). Eso me inspiró, tras colmar mi corazón de gozo y alegría por estar seco para soltaros la parrafada de ayer. Si la hubieseis leído os habría gustado.
Así que la tarde fue pasando poco a poco mientras yo me pelaba con mi currículum, chateaba con alguno que me ofrecía alguna ayuda (es lo que tiene ser de Madrid y chatear desde Edimburgo con un colega que es de Edimburgo y está en Madrid) y disfrutaba de la música en vivo que iban tocando distintos grupos a lo largo de la tarde en la sala inmediatamente adyacente y que lo hacían muy pero que muy bien . Y con eso me pongo a trabajar en buscar trabajo. Como la gente es muy enrollada a veces se et acercan y se ponen a charlar contigo, eso alarga el tiempo de trabajo pero incrementa considerablemente la sensación de bienestar, Conozco a algunas personas y me encuentro con otras que ya conocí ayer. Me dan las tantas y los deberes sin terminar. Por el camino han compartido mi mesa tres grupos distintos de personas y varios ejemplares sueltos. De hecho empiezo a “fidelizar” compañeros de mesa, es el caso de una alemana que se sienta a escribir sus historias, se marcha un par de horas a una representación, y vuelve para sentarse de nuevo a mi mesa. Magnetismo hispánico sin duda.
Cansado de ser una seta sentado frente al portátil, cierro las sesiones (lo más he usado ha sido el word9 y me pongo a socializar con el medio concurrente. Acabo llegando a interesantes acuerdos de “oye, tú vigilas ahora el chiringuito (portátil, mochilas, chaquetas) que vengo en seguida y luego lo vigilo yo. Y así consigo tanto nutrir el estomago como aliviar la vejiga. Por fin me quedo casi solo y con tacto y elegancia me desmarco para reunirme con Smeagol (aún es Smeagol). En lo que ando esperando me encuentro otra muestra de simpatía espontánea (¿Qué es lo que es esta gente…?). Le abro la puerta una señorita con una chaqueta al o almirante Nelson y como en este país lo de no fumar en los locales va en serio me pide que le sujete el cigarro. La cara de capullo que se me queda. Y ella puede que la viese por duplicado aunque no parecía ebria. El caso es que por falta de reflejos y llevado por el clima de “buenrolling” sujeto pacientemente el cigarrillo mientras pienso –no le va aquedar nada para fumar a este paso- Resulta que imprima había entrado a buscar algo de beber y la barra estaba ya cerrada. No pregunteis como se las arreglaría pero consiguió su vaso de sidra y salio a reclamar el filtro del cigarro. Digo yo que vendría por el filtro porque a estas alturas casi se podría haber fumado mis dedos. Le comento que no le queda nada para fumar a lo que ella me responde dándole una calada que deja el filtro con un moreno cerrado de esos de “ese no se puso crema y es hermanito de Mamadú,o de Yogurtu Unggguhé” Me pregunta que si funo y le digo, con gesto escéptico que no. Y no se si valorando mi gesto al aguantar candela, o cigarro ene esta caso, pero habiéndolo hecho sin queja y soportando la humareda, ni corta ni perezosa me pasa su sidra y se mete por otro vaso.
Acabo con ella y sus amigos perdiendo el tiempo hasta que Smeagol hace acto de presencia y juntos, Smeagol y yo nos desmarcamos y callejeamos en busca de una “house party” que no encontramos para decidir, a las 4 de la mañana, poner proa, mentón, nariz o lo que sea rumbo a puerto, o sea a la cama que ya es hora.
Mala espina, mala espina y hablo del Brigadier de la armada española. “El poder del anillo” no va a tardar en traerme a Gollum y malditas las ganas que tengo de encontrármelo…
Buenas noches Hobits.
sábado, 22 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El castillo del centro de Edimburgo
Un soleado día en Edimburgo

No hay comentarios:
Publicar un comentario