Todos habeis leído sobre mi día libre (día en singular porque toca apretarse los machos, se acabaron las libranzas hasta que vuelva el primo McEllen. Bueno, a mí me toca librar el domingo. A ver si no se fastidia).
Ale hop!! Me levanto y me dispongo a hacer, tras las abluciones matutinas de rigor, el desayuno de los campeones: tortelloni con salsa de tomate especiada. Habrá quien piensa “tío más raro metiéndose unos espaguetis (que no son espaguetis “Ooocño”!! que son Tortelloni) a las ocho y media de la mañana. Pero es que hay que meterse substancia si luego vas a darle al currelo. Más si es en un sitio en el que hay tanto desgaste físico.
Además salgo pronto porque quiero pasarme por el Job Centre principal y sacarme, o solicitar de una vez el dichoso Nacional Insurance Number (Seguridad Social Made in Escocia para mis paisanos). Sé donde está la oficina (o eso me creo yo) y no queda demasiado lejos del curro. Puedo ir antes a pedir la cita y el día que me la den me paso otra vez. Chimpúm. Allí me dirijo y me encuentro en el “Dilema San Andrés”. Resulta que las oficinas están en South St Andrew street. Te puede dar algo. Estos paisanos tienen la costumbre de, una vez que le ponen un nombre a una calle, las de alrededor se tienen que llamar igual con sutiles variaciones: St Andrews Square, North St Andrew, St Andrew Close. Lo que uno quiera vamos. Como no lo tengas muy claro, vas a hacer turismo pero del bueno. Yo me limité a llegar al lugar que creía que era y le pregunto al portero por la calle. Este es otro parásito pero de importación. Me dice que no, que esta es St Andrews Square (mentira. Este fulano ni siquiera sabe donde trabaja, pero eso yo aún no lo sé). Me pego una estupenda vuelta al ruedo (que no es pequeño) y termino por descubrir que yo tenía razón. El imbécil de antes no sabe en qué calle está, pero con el lío que hay por aquí, y sin tener costumbre, no me extraña. El caso es que ya iba un poco justo de tiempo. Consigo llegar al sitio y pregunto en recepción donde hay, nada menos, que tres personas para atenderme a pie de pista. Me ofrecen pasar ya (por fin algo de eficiencia) pero se da la circunstancia de que tiempo es lo que no tengo. Que no, Highlander, que me des hora para más tarde que hoy tengo turno partido y me puedo pasar más tarde. Me auto apunto a las 15:30. Llego al trabajo con tiempo de sobra para descubrir que soy el primero en llegar (primo). Disfruto un rato de la lluvia hasta que llega el jefe y nos abre los que nos hemos concentrado en la puerta. Al tajo. Hoy toca volar solo. Me pongo a revisar que es lo que me hace falta con más urgencia para la mise en place. Ale. Vamos a ello. Hay que preparar mix para hacer tortillas de patata y cortar algo de queso. También he de prepara el relleno de las empanadas que casi no nos queda. Pero no vienen a avisar que subamos a echar una mano que ha llegado el camión con los productos de España. Bonito trabajito. Entre queso, vino aceite, embutido, de todo nos damos una buena paliza. Luego a preparar más mise en place, o sea, la que no he preparado todavía. El que tenga alguna luz ya supondrá que nos acaba pillando el toro por el lado del capote que menos nos esperamos. La ensaladilla, que parecía teníamos de sobra, está mala. Pero me doy cuenta cuando me piden un plato. Vamos, que la voy a servir en el plato y me parece que no está muy de buen ver (o comer, en este caso). “Oye Murdoc. Esta ensaladilla me da peor espina que una maciza meando de pie y con bigote ¿Tú que piensas?”” Está para tirar”. Al menos estamos de acuerdo. Mala suerte. “oye primo. Y entonces ¿Qué hacemos””Otra Rusa rápido”.
Esta sí que es buena. Acabamos de desarrollar el concepto, Ensaladilla Rusa Express. Porque el tema tiene trabajo. Aquí se hacen con patata picada en trocitos muy pequeños (todo va en trozos muy pequeños menos el huevo, que va rallado y los guisantes, que van enteros), zanahoria que, además de no ser solo un héroe del MudoDisco, tiene que macerarse en una reducción de vinagre (ya os podeis maginar, avezados lectores, que la maceración va a ser también express), huevos cocidos rallados y guisantes. Después se le añade la mahonesa (aquí mayonesa).
Con parte de las patatas que estaba cortando para el mix de la tortilla, improviso una provisión de trocitos para cocer y usar en la ensalada. He puesto mientras una picadura ya hecha (gracias a los hados) de zanahoria en la reducción de vinagre y la he escurrido (sí, así, sobre la marcha), y unos huevos que se están cociendo y que los pobres no tendrás tiempo de endurecerse. Pienso en los guisantes, pero mi jefe, Jofra, que ha aparecido y me ha echado una mano pelando y rallando los huevos “duros” me dice que pase, vamos que le dan mucho por ahí. Añade la mahonesa (aquí mayonesa) y me dice que lo marche zumbando “aye, aye, sir!!”. Marchando una Ensaladilla Rusa Express. Aprovecho para ir montando otra mise en place de Rusa, como la llamamos para abreviar. Preparo unas empanadas de hojaldre para tener de reserva en caso de que nos las pidan. La aventura se la lleva el mix de tortilla de patata. Me empiezo a encontrar mal. Siento un dolor punzante y sostenido en el estómago. Ay!!. Me va a acompañar el resto del día pero eso aún no lo sé. Con dolor y todo uno hace lo que puede y se maneja con soltura. El día es facilito. Para la hora de irme, las 15:00 procuro tener preparado lo más importante del servicio. Me piro a conseguir el numerito que me hace falta. Un tipo muy considerado me atiende y me hace lo que ellos llaman una entrevista para saber quién soy y a qué he venido a este país. Me comenta que en un par de semanas debería recibir mi número y me da un papelito por si me lo piden. Majísimo. Vuelvo al Hostle con la intención de comer algo y descansar. Desastre, me quedo dormido y amanezco a las 17:40. Me levanto tan pancho creyendo que me queda un ahora por delante pero al encender el portátil descubro la hora que es, es decir, que tendría que estar ya trabajando. A salir zumbando tocan. Solo llego veinte minutos tarde pero nadie dice esta boca es mía. Al poco de empezar el servicio vuelve a molestarme, quizá con más intensidad el vientre, justo debajo de la zona del ombligo (Ay!!)
El servicio tiene sus mases y sus menos y el dolor abdominal se intensifica. Pero salgo del paso aunque acabo baldado.
Durante la tarde he tratado de llamar al tipo de la habitación porque me parece que está muy pero que muy bien. No le pillo. De hecho me salta el contestador. Dejo un mensaje. En el Hostle, escribo mi supercrónica de ayer y, como no, me dan las tantas.
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