domingo, 6 de septiembre de 2009

Día decimosexto. Jueves.

Ay!!
Que mal me encuentro.
Al principio era solo malestar y tener cuidado con la posición pero ahora…
Me demoro en la cama al máximo por si es solo falta de descanso. Pudiera ser que, viviendo en una especie de cuartel-casa de putas como es el Hostle, en una habitación compartida con otros once fulan@s, el ruido constante de gente entrando y saliendo, los ronquidos de otros y las horas, un tanto intempestivas, en las que me muevo me hubieran causado una acumulación excesiva de fatiga.
Parece que al rato me encuentro un poco mejor, así que, al tajo. Moverme es una tortura y paso el rato resoplando pero no se me ocurre aflojar el ritmo, eso ya lo va haciendo el dolor y el tiempo. Mal que bien sigo dándole. Pienso que puede ser alguna clase de sobre esfuerzo que hubiese hecho cuando nos descargamos el camión. Quizá algo que me ha sentado mal…
Me llega la hora de la pausa de medio día y os aseguro que no llega un segundo demasiado pronto.
Le pregunto a una de las compañeras del personal de sala como llegar hasta un servicio de Emergencies. Me cuenta que el que nos corresponde a los que trabajamos ahí está a 45 minutos en autobús (a la vuelta de la esquina, vamos) y que luego me otcará esperar unas cuatro horas a ser atendido. Paso. Me arrastro al Hostle y como algo. Pero no tengo apetito. Miro internet y como las desgracias nunca viajan solas, me encentro un correo del tipo del piso estupendo que me cuenta que “vio mi mensaje cuando ya se había comprometido con otra persona” pero que le caí muy bien, eso sí. Qué putada. Me consuelo pensando en las escaleras esas que era cuestión de tiempo que me costasen un accidente. Pero ¡¡¡Qué putada!!!. En fin. De vuelta al curro descubro por fin que lo que tengo es una infección umbilical. Al menos ya se lo que tengo, se como tratarlo aunque no tengo idea de cómo se me ha producido. El cambio de clima, la humedad relativa, la oscilación térmica, los contrastes en la cocina, el género con el que estoy tratando casi constantemente, el Hostle. Focos tengo para escoger. Lo que ahora cuenta es recuperarme y prevenirme para el futuro.
Cuando llego al tajo me encuentro a Jofra en la barra y me pregunta que qué tal me encuentro (aquí la gente lo casaca todo). Le digo que ahora, después de descansar me encuentro mejor. Me dice que él y Murdoc pueden sacar a delante el servicio pero le aseguro que puedo aguantar (eso es lo que quiero creer porque todavía no he descuierto lo que tengo. Para eso me faltan aún diez minutos). Entro a cambiarme y me meto a l baño a echarme un vistazo al abdomen. Efectivamente es otra asquerosa infección de esas. Pues me tocará buscar una farmacia y administrarme el remedio.
El tajo lo llevo de aquella manera, pero sobre vivo. Me noto febril pero el orgullo patrio lo puede todo. Este servicio lo acabo sí o sí. A mí me vana a enseñar unos hijos de la Gran Bretaña lo que es dar el callo. Por cierto, que callos no he visto en el menú. Mal muy mal.
Salgo baldado. Podrían hacer pulpo conmigo por como me siento. Listo para servir, señora. La que le hemos metido. Nos dolía hasta en los párpados de verlo.
Esta noche ni Internet ni leches. Como algo por cumplir y me meto al sobre.
Ay!!

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