El típico grito es “¡¡Por fin es viernes!!”.
Claro. Esto lo gritan los fulanos que no tienen que currar ni viernes por la tarde-noche, ni sábado ni domingo. Eso o que le pagan el viernes y tiene al matón del corredor de apuestas echándole el aliento en el cogote (no veas como molesta eso, da un mal rollo...)
Yo trabajo.
Los viernes u sábados suelen ser días más o menos movidos. A la gente, esa que le da por gritar cosas, también le da por salir y cenar fuera. Gracias a esos fulan@s, tengo trabajo.
Como estoy escribiendo la crónica el jueves de la semana siguiente, tengo que hacer un esfuerzo para recordar que nos pudo pasar de interesante en la cocina el viernes. Lo que tengo claro es que, como Luís habló con Jofra, primicia de ayer, pues hoy parece que todo va mucho más rodado. Se nota.
Jofra me dice que organice bien mi partida (your section) y McEllen le dice que él se ocupa de enseñarme.
Me pillan un par de trampas que tenía para salir airoso de los marrones en que a veces te meten los compañeros. Por ejemplo, el queso manchego es mi responsabilidad. Yo lo corto con la máquina, actividad que os aseguro es un verdadero martirio y un coñazo, para qué nos vamos a engañar. El caso es que mi partida o section, como lo llaman aquí, es responsable de proveerse a sí misma y al resto de partidas. Ellos llegan y se sirven lo que les haga falta ya sea queso, espárragos, jamón… Ya digo, Self service y búscate la vida primo. Y me ha asado varias veces el encontrarme sin algo de lo que yo creía, estaba sobradamente surtido. El caso es que me pillan con un Tupper de queso manchego y de mahón debajo del otro, que tengo abierto para “nutrir a las fieras”. Hay que joderse. Además tenía la ventaja de que, al estar a temperatura ambiente, no hevía que partirse la cara con él intentando separar las lonchas, heladas, unas de otras, que es un trabajo horroroso y sin satisfacción ninguna y que además, el jefe, no valora (porque hace mucho que a él o le pasa claro).
Me quedo con siente tuppers abiertos más lo que tengo en el cajón frigorífico de delante. Lo justo para salir del paso. Bueno, al menos gano espacio. Y el argumento principal ha sido que, de esta manera, si alguien tiene que venir a ayudarme, podrá encontrar las cosas fácilmente (porque yo sí que se donde escondo el material que no quiero que me quiten :-P)
El caso es que hoy se nota que todo me va mejor. Luego comentaré con Luis y confirmaré que, efectivamente, ha hablado con Jofra y le ha comentado que “el chaval ese, el del gorrito (sí, llevo un gorrito ¿Qué pasa?), a veces no te comprende. Como además está de espaldas y tiene un extractor rugiendo justo encima de su cabeza imagínate, primo como lo lleva el chiquillo. No se vuelve jilipollas porque tampoco tiene espacio para dar la vuelta”.
Esto acabará siendo una “Cocina feliz”.
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El castillo del centro de Edimburgo
Un soleado día en Edimburgo

Hola David, ya veo como vas, no te estreses intentando escribir un post de cada día, si alguno se te pasa, solo una nota de hola y hasta luego y cuando tengas tiempo nos haces un resumen. Ahora prohibido no escribir en 2 o 3 días, me tienes enganchada.
ResponderEliminarUn beso.
Con lectores así escribir es algo terriblemente estimulante.
ResponderEliminarEl hacerlo sobre todos los días es también una forma de marcar la diferenceia, por pequeña que esta sea, entre unos y otros, par que de este modo no se conviertan en una sucesión rutinaria de actos mecánicos. Estamos vivos pero eso es solo aquí y ahora :-)
Te echo de menos Marijose, Te lo estaría pasando de vicio por aquí :-)