domingo, 13 de septiembre de 2009

Día vigésimo cuarto. Viernes 11.

No lo estoy llevando tan bien como debería.
Vuelvo a los tiempos del stress con el trabajo. Especifico que CON el trabajo que no EN EL trabajo, pues es muy distinto. El otro día me sorprendí soñando con el servicio y con que tenía que ir marchando platos y no daba abasto. Mala señal. Pero pasará. En cuanto consiga automatizar una serie de funciones y no tenga pensar en ellas. Esto es como cuando daba check ins dormido y me tenían que hacer callar. O cuando soñaba que iba conduciendo y no me funcionaban los pedales. En ambos casos he conseguido seguir vivo. En las recepciones he podido trabajar hasta que literalmente me he hartado y no me he matado con el coche. Todo va bien y sigue su curso natural (hay que joderse con el puto curso natural). Lo que me falta es descanso en condiciones. En el Hostel no se está mal pero lo de compartir habitación con otros once y que estos once no tengan los mismos horarios que tú es una putada. Cada uno se acuesta a una hora y no sabes el grado de pan que lleva alrededor. Lo empanado que está vamos. Que no es culpa de cada uno, que llegas al Hostel y lo flipas a base de bien. Si no te has enterado, descubres que si llegas a partir de cierta hora las luces de la habitación están apagadas y que a partir de otra hora, lo que te parten si enciendes la luz es la cara. Normal. Si cada fulano que entra en el cuarto le da a la luz aquí no duerme ni su p…a madre. A parte de que la luz iba a durar bien poco. No es que se fuera a fundir, ahora las bombillas las hacen para durar, pero no creo que sobreviviese a mis zapatazos… o martillazos o botellazos, o lo que hiciese falta. Y eso que no me molesta demasiado la luz para dormir.
La segunda parte del Chow la proporcionan los ruidos de la puerta al cerrarse (como va con llave da portazo y suena el CLING!!! del cerrojo al saltar). Casi nada primo, pero como todos ya supondréis no es el final, luego están los múltiples sonidos. Y es que la humanidad a dado saltos agigantados en lo que se refiere a personalizar los ruidos que le acompañan en su rutina diaria. Aquellos lejanos tiempos en los que uno simplemente usaba un despertador o le avisaban de que tenía una llamada en la cabina de recepción… Qué lejos quedan. Ahora cada uno va con su mancuentrosupermediainteractivofashiontotal, con todos lo necesario, e innecesario para la vida, moderna o antigua, igual da. Pero es el caso que en cualquier momento empiezan a sonar ruidos, pitidos, musiquillas… lo que uno quiera, vamos. Si no te despierta uno lo hace el otro. Aunque si estás de suerte te toca un pleno y te despiertan todos. Mucho mejor. Como ahora todos tienen vibrador al darte por culo, de paso, te lo ensanchan. Al levantarte puedes ir al baño, sentarte en el trono y vaciarte con una facilidad que casi podemos suprimir la fibra de la dieta a ver si no vamos a retener nada de nada y nos demos la vuelta.
Pero parece que hay luz al final del túnel. He visto un anuncio de un pequeño apartamento no lejos del centro que me sale por unas 300 libras al mes. Como esto incluya gastos, si me meto no me sacan si no es con el SAS. Lo malo es que llevará algo de tiempo arreglar las cosas para poder cogerlo. Ya veremos. Por ahora estoy con el primer intercambio de correos, pero el sitio parece muy bien surtido.
Tengo el día tonto en el trabajo. Ayer hubo una fiesta y no estuve especialmente brillante (eso creo que no lo conté). También me avisaron de otra fiesta para mañana sábado y más me vale ponerme un poquito las pilas. Por lo pronto ya he hablado con Jofra sobre hacer salsa Romescu (está mejor de lo que yo pensaba) para un regimiento y parece de acuerdo (lógico, si no nos va a pillar el toro y vamos a tener que llevar kilt para que nos de bien el aire y se nos sequen los puntos del culo). Sigo cogiendo detalles del servicio en esta cocina. Estoy viendo, ya lo decía al principio, que me va a pasar como con la recepción, primero un sitio de batalla campal para templar el acero ardiente en agua helada, después lo cortará absolutamente todo, se ponga Crom como se ponga…
Lo malo con estas cosas, una de mis citas predilectas, que casi nunca viene al caso, es que hasta que el rabo pasa, todo es toro (gracias Don Arturo). Y menudo bicho. Pero estamos aquí para torear.

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