martes, 22 de septiembre de 2009

Día vigésimo noveno. Miércoles 16

Libro.
Además no sé si trabajo o libro mañana (el jueves). Tengo que pasarme por el restaurante para averiguarlo. Como ayer Jofra libraba no se lo pude comentar y no tengo ganas de llamarle por teléfono y pillarle en mal momento.
Por otro lado, por fin está aquí el dinero para el super piso que he encontrado. Tengo que arreglármelas para poder ir a que de den el justificante. Hablaré con el fulano a ver como quiere que le demuestre que tengo el dinero.
Me he pasado una semana pendiente de cómo arreglar las cosas para poder tener el suso dicho resguardo.
Hablo con el tipo de la oficina de Money Gram y me dice que existen criminales (dice criminales, yo los llamaría hijos de puta sin orejas como les pille), que estafan a al gente haciéndoles creer que no pueden perder su dinero.
Esto empieza a tener más sentido cada vez.
Me dice que bajo ningún concepto le diga a nadie el número de referencia o me pueden robar el dinero.
Le pregunto por unas oficinas bancarias y me da un par de reseñas. El plan sigue siendo el mismo solo que ahora noto la urgencia. Necesito una cuenta de banco donde meter el dinero que me ha llegado y que aún no he retirado.
Echo un rato en la oficina del Royal Bank of Scotland y me dicen lo que me hace falta para abrir una cuenta. Además quiero que esa cuenta me permita acceso desde Internet, tarjeta de pago en tiendas y cajeros y domiciliación de recibos.
Que tengo que presentar una certificación de mi domicilio aquí en Edimburgo.
Pues muy bien. Ahora pido una en el Hostel. La amable burocracia es la herramienta perfecta para hacerle a uno perder el tiempo inútilmente pues la semana pr´xima descubriré que la puñetera carta era una estúpida formalidad para que la niña que me atiende, que será muy guapa y educada pero no me es útil en absoluto y francamente, para eso prefiero que se ponga de camarera y con su bonita cara y sus amables modales, me ponga una cerveza o un té.
Pero estoy en fase de “me lo creo todo” así que sin conseguir algo tan elemental como que ventajas y diferencias tiene abrir una cuenta en este banco me voy a hacer perder el tiempo a la gente del Hostel con una carta que después no servirá para nada.
Bravo Vicky (así se llama la lumbrera que me ha atendido). Vas a llegar lejos, para desgracia de la mayoría.
A este punto, ya en el Hostel, me meto al correo y le cuento al fulano que he hacho todo lo que me ha dicho y que tengo el resguardo de la transferencia de pasta desde España. Que ya he metido mi dinero en un banco y que me diga como le enseño el resguardo (todo esto como os dareis cuenta me lo estaba inventando sobre la marcha) si dice que se encuentra en Italia.
El chiste continúa.
Me responde con maneras poco gentiles diciéndome que no era eso lo que me había dicho que tenía que hacer (mentira cochina, le ofrecí una transferencia pero le hubiese pillado la pasma). Que yo no tenía que retirar el dinero.
Le contesto que no me creo nada de lo que me cuenta, que he hecho exactamente lo que él me dijo (es cierto, si él es tan imbécil para no saber ni estafar a un cretino como yo es que es más cretino aún. Que se muera de hambre) y que no pienso dar nun paso más dados sus aparentes modales reales, que dejan mucho que desear en contra de lo que parecía en un principio.
Todavía tiene el aplomo (que no el cerebro) de responderme que quizá el piso no me interese y que me den.
Os aseguro que si me lo encuentro por la calle y tengo ocasión… le piso un cayo!!!.

1 comentarios:

  1. Yo me apunto al club de fans de toda las Vickyes del mundo. Esas amables personas que tanto podrían estar ofreciéndote un contrato ADSL, como una caja de aspirinas, como medio kilo de patatas. Cada producto con la misma insufrible ineficacia. Bien por ellas, por sus uñas pintadas de rosa y su pelos rubio (teñido) cortado en capas!

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El castillo del centro de Edimburgo

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