¡¡¡Despierta!!!
Eso es lo que me dice Jofra.
Lo que yo te diga, primo. Como no me espabile voy a lamentar haber encontrado trabajo y todo, pero cometo una serie de errores que me dan ganas de darme de puñetazos. Pero entonces puede que, en lugar de pensar que soy jilipollas se den cuenta de que de verdad lo soy y por ahí no paso, que uno tiene su reputación. Que no puedan decir sin lugar a dudas nada de esto, solo que lo opinen.
No tengo demasiados marrones de servicio pero otras cosas me pillan con la guardia baja, por ejemplo, no importa que calcule con un montón de tiempo extra lo que tengo que hacer y tener preparado. Siempre me toma más tiempo. Por el camino, Murdoc me hace algunas indicaciones horriblemente acertadas sobre “te vas a quedar sin esto”, “ te puede pasar aquello” y yo con la faena a medias. Pero claro, la experiencia es un grado y mis primos se conocen el paño de este sitio hasta tal punto que se las huelen (algunas les pillan pero bien, pero otras las clavan los cabrones). Trato no de correr sino de volar. Lo hago con la misma gracia que un perro que se despeña.
Me curro una supersalsa de Romescu que te cagas, pero me lleva media mañana (me lleva toda la puta mañana) pero soy una herramienta multitarea, he montado unas tortillas de patata que te cagas (el mix lo preparé ayer), he cortado embutido en cantidad para la superfiesta de hoy. Monto una macedonia de frutas del bosque, Procuro reponer mis stocks… pretendía dejar listos los mix para ensaladas pero me vuelve a pillar el crono fuera de juego. Jofra nos llama a Murdoc y a mí a capítulo. Nos explica los pormenores de la fiesta y tal y me dice exactamente lo que espera de mí. Yo, creo que entero, le digo que sí.
Como hoy trabajo hasta las 15:00 y luego he de volver a las 18:00 pues trato de dejar el máximo de cosas listas antes del descanso pero el servicio es el servicio y la gente, para regocijo de la caja del jefe, no para de pedir cosas. He perdido un tiempo precioso con unos puñeteros ajos para descubrir después que Murdoc había puesto a Gani a pelar dientes de ajo.
Por fin, a las 15:40 estoy casi saliendo cuando comento con Jofra, ya en el “vestuario” lo que dejo pendiente. Me hace un par de preguntas estratégicas y me pilla en una pifia. “¿Hay o no hay de esto cortado?” “Pues tengo que bajar a verlo” “Si no lo hay dímelo ahora para que lo hagamos mientras no estás (mentira no les va a dar tiempo), pero si te veo sacar durante el servicio la cortadora (una mierda de cacharro que intenta rebanarnos lo que pilla por medio), os saco a los dos al jardin trasero, te hago lonchas y te pego fuego”. La verdad es que lo doce muy serio pero me hace gracia la forma de expresarlo. Además tiene razón el muy cabrón. Si estoy empanado, muy bien pero que el trabajo no se resienta por ello.
Me voy a descansar y me encuentro en el correo con la respuesta al anuncio de piso ese que parecía muy bueno. Me manda unas fotos y el sitio no tiene mala pinta en absoluto. Si puedo lo pillo. Respondo volando y recibo a mi vez otra respuesta. El tipo está fuera del reino unido pero si le demuestro solvencia está dispuesto a cogerse un avión para acá, sin compromiso por mi parte y si me sigue gustando y a él le parece bien, me quedo con el sitio. A ver si me lo monto bien.
Vuelvo al curro un poco justo de tiempo pero lo del piso me ha desconcertado positivamente.
Compruebo que efectivamente nadie ha podido cortar queso.
Hago un rápido balance de lo que tengo por delante y no doy ni una (bueno, alguna si acierto, de hecho acierto un huevo, pero como son muchas más las faenas pendientes, por superioridad de fuerza ganan las cagadas).
Al rato, cuando he montado las ristras de espárragos como me indicó el otro día que las montamos para los grandes eventos, me pregunta que donde está la otra ristra para la otra fiesta. Vuelta al tiempo de “mi cara es un poema” “¿Otra fiesta?¿A parte de la que comentábamos antes?””No. La otra fiesta que os estaba comentando antes” (Ay)
(Ay)
(Ay, Ay)
(Ay, Ay, Ay)
Vale
Seamos constructivos. Si hay que montar otras ristras de espárragos para veinticuatro a parte de las que ya he montado para treinta y cinco, se montan y en paz. Pero ¿Qué hay de los embutidos? Me lo cuenta en extranjero, que es lo que mejor habla y chimpún.
Todo queda organizado y lo monto como me ha contado. Luego descubriremos con fascinación que no había queso previsto en el menú de una de las fiestas. Mejor. Como casi no me quedaba del de Mahón un parche menos que hay que poner.
La fiesta tiene el Menchú previsto y con la experiencia de Jofra y Murdoc la cosa va más o menos rodada, pero la parte de arriba del bar de tapas, donde no hay fiesta, sigue abierta y creo que una parte del otro restaurante (sí amiguitos, damos servicio a dos locales a la vez. Somos la caña) también tiene público externo a la fiesta.
El caso es que en algún momento se me queda un rato muerto en el que no tengo mejor cosa que hacer que despejar mi cubierta para el siguiente zafarrancho de combate. En una de estas me pongo a redactar lo que va a ser necesario preparar al día siguiente y a Jofra casi le da algo. Está muy atareado y me pone a servir unos platos de mejillones. Vale. Empezamos a entendernos ¿qué más jefe? “Hazme tres nueces de puré de patata puestas en diagonal sobre este plato” “Aye, aye” “ahora pon encima de cada una uno de estos medios riñones” “¿Echo la salsa sobrante por encima?” “Sí”.
Si es que cuando me hablan claro y me ponen a hacer cosas con lógica estorbo menos.
Ayudo en lo que puedo hasta que me salen servicios propios y sin demasiado desastre consigo llegar al fin del servicio. Jofra no tiene motivos para estar contento pero no ha habido males mayores. Además le voy cogiendo el tranquillo al personaje. Por lo menos sé que, si surge la ocasión puedo tratar de realizar alguna tarea que me indique de su partida. Es el primer paso para enterarme del resto de trabajo que llevan las otras partidas y aunque ahora, a duras penas domino la mía, tengo que irme aprendiendo todos los servicios lo más ligero que pueda.
Me entero de que el lunes me lo dan libre y me vuelvo al Hostel a darme una ducha y salir por ahí con una chica que me ha invitado a tomar algo con unos amigos suyos. Acabo tarde, después de pasar un rato en una casa, otro en un café para noctámbulos donde he tomado algo de comer y mucho tiempo en la calle pateando.
En el salón del Hostel nos tomamos la última taza de té y nos retiramos a descansar mañana tengo cita par comer con una chica y conmemorar el día de mi nacimiento Amén.
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El castillo del centro de Edimburgo
Un soleado día en Edimburgo

¡¡¡DAVIIIID!!!¡¡FELICIDADES!!
ResponderEliminarPorque lo he leído, pero sí me sé que tu cumple es el 13 de septiembre. Te mando un besazo y un abrazote y unos cuantos tirones de orejas. A ver si de regalo de cumpleaños te cae un pisito donde vivir que te guste y barato.
¿Cuántos tirones de orejas van? ¿Treinta y uno o treinta y dos?
Besos, besos, besos.