Vida de verdad. Real life.
Por ahí me las están dando todas. Me he encontrado la partida mango por hombro y como estoy en la parra Nome he sabido organizar. Tengo que ponerme las pilas pero volando. Jofra no va a ser paciente toda la vida. Tiene un servicio del que responder y lleva dos semanas sin descansar. No está para bromas. El idioma me juega la peor de las pasadas posibles y no es un caso anecdótico aislado. Aquí la gente habla con acento, habla deprisa (para que luego digan de los españoles) y mi problema consiste en que, salvo en algunos casos, no diferencio cuando están hablando entre ellos y cuando me están hablando a mí. Además estoy de espaldas al resto y con un extractor funcionando a toda mecha sobre mi cabeza todo el día. Esto me hace pensar en una cocina más práctica pero es ahí donde entra en jugo la “vida de verdad”. Esto es lo que hay chato. Tela para vestir un regimiento, y hasta con encajitos, entorchados y mariconadas diversas. ¿No te gusta? Ahí está la pasta para el billete de vuelta.
El caso es que me paso el día retorciendo el cuello tratando de averiguar si me están hablando a mí o qué.
No voy a sacar la cuestión del acento.
¿Por qué no?
Además está el acento, claro.
El caso es que me acaba pillando el toro, que hoy, es pequeñito pero lo que puede venir…
Me río de los encierros de Pamplona (Glup, ya tragué)
A esto se le añade que algún que otro camarero (encima paisano) pretende pasarme a mí las comandas. Tengo que remitirle constantemente a Jofra, pues como empiece a hacer lo que me dice todo el mundo voy a durar menos que el puto jamón serrano en este restaurante (tenemos jamón serrano, sí y del bueno. La gente no para de pedirlo junto con el otro plato estrella, la tortilla de patatas (con los putos guisantes)). El caso es que, a veces tengo que apartar gente de la mesa de trabajo pues se viene a picotear de lo que estoy preparando y es un verdadero incordio. La cruz del cuarto frío.
Pero bueno. Hoy no hay mucho trabajo pero no me quedo satisfecho. Como me pille así un viernes o un sábado me vana dar por ahí pero a base de bien. “Bienvenido a Edimburgo señor. ¿Ve eso de ahí? Es la bandera del Japón!!”
En fin, c´est la vie. Vida verdadera. “real life” como dice Jofra.
Hay que ponerse las pilas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El castillo del centro de Edimburgo
Un soleado día en Edimburgo

No hay comentarios:
Publicar un comentario