jueves, 1 de octubre de 2009

Día cuadragésimo primero. Lunes 28.

Libre.
¿Qué voy a hacer con todo este tiempo?
Me decido por visitar el centro comercial del que me habló Jofra el otro día.
Está al lado del monumento al “Cristo que perdió el mechero” pero salgo tarde con buen ánimo, dispuesto a recorrer lo que haga falta. Quizá voy un poco justo de tiempo pues he quedado en visitar un piso mucho más al Norte sobre las cuatro de la tarde. Primero voy al Este-Sur-Este.
El sitio se encuentra con relativa facilidad. Es una de estas áreas en las que abren tiendas en grandes espacios. Las tiendas no son gran cosa pero me doy un simpático paseo por ellas.
Miro lo de los patines. Mejor me traigo los míos de España porque lo que me ofrecen aquí no llega ni a la altura de lo que se encuentra en Madrid en el Decathlon, que ya es decir. Patineitor abre una filial aquí…!!!
El problema es que aquí no patinan sobre ruedas.
Miro lo de las bicis y me convenzo de que si pillo una lo hago de segunda mano.
Acabo comprando calcetines y dos juegos de ordenador muy baratos y que parecen accesibles a mi intelecto (bastante limitado para estos temas). Compro algo de comer después de ver las magníficas ofertas que no puedo pagar de M&S y voy a coger un bus que me acerque a la civilización.
El paisaje que he visto hasta ahora es realmente bonito. Gracias a la intercesión de civilizados ciudadanos escoceses que se percatan de que estoy esperando el autobús en el sentido contrario al que me dirijo. No se como se han llegado a dar cuenta pero el hecho es que me salvan de un bien aprieto, a parte de privarme de hacer un turismo salvaje totalmente inesperado.
Cojo el autobús que me corresponde y ya puestos me saco un billete para todo el día. Si lo llego hacer en el viaje de ida me ahorro un pound y veinte penis. Una libra y pico, vamos.
Lo cierto es que el vehículo de uso público me hace un apaño excepcional. M elleva hasta North Bridge, que es un poco el ecuador de la ciudad. Ahí cojo, con el tiempo ya muy justo, otro bus hacia el Norte. A pesar de ir con el tiempo justo para llegar tarde y de hecho, llegar tarde, apenas lo hago cinco minutos. Este transporte parece funcionar a las mil maravillas. Me va a gustar lo de subirme a los autobuses.
Veo un piso que, aunque está manga por hombro, pues sus actuales ocupantes se marchan, está muy bien. Dos dormitorios, una cocina, un cuarto de ducha, un retrete con lavabo y un saloncito, a parte de un pasillo en el que hay montado un sistema para colgar la ropa del techo y se seque.
La pareja que me enseña el piso resulta ser encantadora. Tanto que, haciendo gala de una hospitalidad deliciosa me sientan en el salón, me sirven un té y pasamos una hora hablando de historia, política y comportamientos sociales como si nada.
Qué pena que no pueda compartir con ellos el piso.
Tenemos, en todo caso los teléfonos de cada uno y acordamos que nos llamaremos y volveremos a vernos. Ojalá. Y si por fin descubro cuanto voy a cobrar y me puedo quedar con el piso, los puedo invitar a comer en mi casa. Ya había descubierto que los polacos pueden ser gente encantadora pero lo de hoy me ha dejado anonadado. Como me da problemas una clavija del ordenador. La del adaptador de corriente para ser exactos me dirijo a probar suerte a un centro comercial algo retirado donde me han dicho que puede que me puedan ayudar.
El asunto tiene solución pagando cuarenta libras. El de la tienda me sugiere que, mientras me aguante el aparato, lo use tal cual, y solo compre el nuevo cacharro si este deja de funcionar. Buen consejo.
En el Hostel, fiesta. Están despidiendo a no se quién y la tienen bien montada (la fiesta. no a la nosequién). Me las arreglo para acostarme solo a las dos de la mañana, que teniendo que trabajar al día siguiente, ya es decir.

2 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Muchas gracias por el mensaje de ayer, estaba en Portugal haciendo papeleos pero ahora de vuelta a Madrid.

    Mucha suerte con todo y que encuentres casa rápido o te vas a matar con tanta fiesta!

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  2. Jeje, abra que ir pensando en expandir el mercado de los patines :-) Un super-abrazo!!!!

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El castillo del centro de Edimburgo

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Un soleado día en Edimburgo