jueves, 8 de octubre de 2009

Día cuadragésimo segundo. Martes 29.

A estas alturas casi ni me acuerdo de lo que pasó este día.
Currar, eso sí. Por lo que recuerdo no fue un día de stress, Siendo martes eñ jaleo no es la tónica habitual.
Lo que sí que recuerdo es el fiestón que había en el Hostel cuando volví. Hispalense se nos fue a la cama temprano pues no se encontraba bien. Yo me dejé llevar por el jolgorio y aunque no probé cierto ponche, al que alguien, dicen las habladurías había echado algo, sí me dejé llevar a tomar un par de copas de vodka, bebida que por otro lado no me entusiasma.
Al menos me cogió el amanecer repantingado junto a una encantadora chica. Cuando desperté y me encontré en semejante estado traté de no despertar a mi compañera de siesta y me retiré a tratar de recuperar algo del sueño que debía haber acumulado durante la noche.

1 comentario:

  1. No cuela David, una cosa es que no te acuerdes y otra bien distinta que no quieras contarlo, aunque en tu perfecto derecho estás.
    Las crónicas o se cuentan, o no se cuentan, pero eso de dejarlas a medias (sólo espero que con la chica de la siesta no haya pasado lo mismo que con la crónica).
    Un abrazo.

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El castillo del centro de Edimburgo

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